El jefe de las fuerzas rebeldes sirias dijo el viernes que sus combatientes tienen una necesidad "desesperada" de armas y munición, en vez de los alimentos y vendas que Estados Unidos planea enviarles.

El gobierno del presidente Barack Obama anunció el jueves que entregará unos 60 millones de dólares adicionales en asistencia a la oposición política siria, y agregó por primera vez que ofrecería asistencia directa no letal a los rebeldes que tratan de sacar del poder al presidente Bashar Assad.

La medida fue anunciada por el secretario de Estado, John Kerry, en una conferencia internacional sobre Siria en Roma, y se espera que varias naciones europeas tomen medidas similares en los próximos días con el ala militar de la oposición a fin de aumentar la presión sobre Assad para que abandone el poder y allane el camino a una transición democrática.

Sin embargo, varias figuras y combatientes de la oposición siria en el terreno han expresado decepción ante lo limitado de la asistencia.

El general Salim Idris, jefe del Estado Mayor del Consejo Militar Supremo de la oposición siria, dijo que el modesto paquete de ayuda a los rebeldes — que consiste de una cantidad no determinada de raciones de comida e insumos médicos — no los ayudará contra las fuerzas de Assad, que tienen un gran poderío aéreo.

"No queremos alimentos ni bebidas, y no queremos vendas. Cuando nos hieren, queremos morir. Lo único que queremos es armas", declaró el general a The Associated Press en una entrevista telefónica.

"Necesitamos misiles antitanques y antiaéreos para evitar que el régimen asesino de Bashar Assad aniquile al pueblo sirio", aseveró. "Todo el mundo sabe lo que necesitamos, pero se quedan mirando mientras se masacra al pueblo sirio".

La principales unidades rebeldes sirias, conocidas como el Ejército Libre Sirio, se reagruparon en diciembre bajo un mando rebelde estilo occidental llamado Consejo Militar Supremo, tras promesas de más asistencia militar una vez que el grupo estuviera formado.

Pero la comunidad internacional sigue reacia a enviar armas letales, ante el temor que puedan caer en manos de extremistas que han hecho algunos avances en ciertos lugares del país.

Idris, que desertó del ejército sirio y se le considera un moderado secular, negó informes de prensa de que los rebeldes han recibido recientemente cargamentos de armas.

Autoridades croatas también han negado reportes de medios de ese país y del diario The New York Times de que armas como ametralladoras, fusiles y granadas antitanque usadas en las guerras de los Balcanes en los años 90 se han enviado recientemente a los rebeldes sirios.

"Esos reportes no son ciertos. Nuestros combatientes sufren de una gran escasez de armas y munición", dijo Idris.

"Las únicas armas que tenemos son las que conseguimos dentro de Siria y las armas que capturamos a los militares sirios", agregó.

Idris habló desde el norte de Siria, donde continuaban los encarnizados combates entre las fuerzas del gobierno y los rebeldes que atacan una academia de policía cerca de Alepo, la mayor ciudad del país y su centro comercial.

Asimismo, se hallaron los cadáveres de diez hombres al costado de un camino en las afueras de Damasco, dijeron activistas.

Un contingente rebelde respaldado por tanques capturados ha intentado tomar la academia policial desde la semana pasada. El establecimiento, que según los activistas ha sido utilizado como base militar para cañonear vecindarios de la ciudad, se ha convertido en un frente de batalla crucial en la lucha por el control de Alepo.

La agencia noticiosa siria dijo el viernes que las fuerzas del gobierno que defienden la academia han matado a decenas de rebeldes y destruido cinco de sus vehículos.

El grupo activista Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, también reportó intensos combates en torno de la academia, y dijo que los insurgentes sufrieron varias bajas, aunque no suministró cifras.

Alepo, la ciudad más grande de Siria y antiguo centro comercial, se ha convertido en un frente de batalla importante en la guerra civil después que los insurgentes lanzaron una ofensiva en julio del 2012. Desde entonces, éstos y el régimen han luchado calle por calle por el control de Alepo en un enfrentamiento que ha destruido algunos sectores de la ciudad, considerada una de las más hermosas de Siria.

El Observatorio dijo que se luchaba cerca de la mezquita Omeya del siglo XII en la antigua ciudad amurallada, un lugar proclamado por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad. La mezquita resultó fuertemente dañada en octubre del 2012 después de un incendio en el mercado medieval de la ciudad.

Circularon versiones contradictorias acerca del control de la mezquita. Mohamed al-Jatib, del Centro de Prensa de Alepo, afirmó que la gran mezquita está en manos de los rebeldes, aunque todavía se lucha en el área.

"El régimen dejó muchas municiones (en la mezquita) junto con pistolas y granadas lanzacohetes", dijo vía Skype.

Por su parte, el director del Observatorio, Rami Abdul-Rahman, dijo que los rebeldes han estado en control de por lo menos la mitad de la mezquita desde hace días, pero no pudo confirmar que hubiesen controlado todo el complejo.

Los 10 cadáveres fueron hallados a la vera de un camino entre los suburbios de Adra y Dumair, ubicados junto a Damasco, dijo Abdul-Rahman.

Todos los cuerpos eran de hombres de entre 30 y 45 años, agregó. Uno de ellos había sido decapitado. Sus identidades se desconocen.

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Los redactores Ryan Lucas y Ben Hubbard en Beirut, y Suzan Fraser en Ankara, todos de The Associated Press, contribuyeron a este despacho.