La ciudad alemana de Hamburgo y la empresa constructora Hochtief han llegado hoy a un acuerdo para finalizar las obras de la "Elbphilarmonie", la Filarmónica del Elba, un emblemático edificio en el puerto de la ciudad hanseática cuya construcción lleva paralizada mas de año y medio.

Un portavoz del Senado de la ciudad-estado de Hamburgo anunció, aunque si dar detalles, el acuerdo alcanzado entre ambas partes tras años de disputas por los cada vez mas elevados costes para la construcción del auditorio.

La filarmónica del Elba debía hacerse finalizado en 2010 con un precio de 77 millones de euros, pero mientras tanto se acumula un coste mínimo de 575 millones de euros y la inauguración del edificio ha sido aplazada hasta 2017.

Medios de comunicación locales aseguran que hasta entonces los costes de construcción del auditorio en el puerto de Hamburgo superarán los 600 millones de euros.

Con ello, la Filarmónica del Elba se convertiría en el más caro proyecto cultural en la historia de Alemania, superando incluso la reconstrucción del Palacio Imperial de Berlín, proyecto presupuestado en 590 millones de euros y que acaba de iniciarse.

El nuevo contrato entre la ciudad de Hamburgo y Hochtief contempla el compromiso de la empresa constructora alemana, controlada por la española ACS, de entregar la Filarmónica del Elba llave en mano hasta verano de 2016.

Asimismo establece que, a cambio de un pago suplementario de 198 millones de euros, el consorcio asume todos los riesgos hasta la finalización del proyecto de la mano de la oficina suiza de arquitectos Herzog & de Meuron.

El nuevo auditorio, con una sala de conciertos de 2.150 plazas, un hotel de lujo integrado y 45 viviendas exclusivas, pretende convertirse en una de las diez mejores salas de conciertos del mundo.

Esta está siendo construida según el principio de Weinberg como la Filarmónica de Berlín, con el escenario en el centro y el público a su alrededor en palcos que van subiendo de manera escalonada y con forma de terrazas.

De la acústica de la sala se encarga el japonés Yasuhida Toyota y su construcción con la máxima calidad ha sido asumida por Hochtief, mientras la ciudad de Hamburgo se retira prácticamente del proyecto hasta su conclusión y el momento en que reciba la llave del edificio.