Un cardenal australiano ha expresado la esperanza de que la renuncia del papa Benedicto XVI no siente un precedente, porque a la Iglesia Católica Romana no le conviene que "el sucesor de Pedro entre y salga".

El cardenal George Pell dijo a la Associated Press en una entrevistaa el viernes: "Espero que no entremos en una sucesión de papas que renuncian rápidamente".

Pell explicaba así una declaración suya anterior de que la renuncia de Benedicto era "levemente desestabilizadora".

A pesar de sus temores sobre las consecuencias de la renuncia, Pell dijo que "basta verlo (a Benedicto) para darse cuenta de que luce enfermo. Se ha deteriorado, incluso en los últimos meses".

En otra entrevista, el cardenal Timothy Doland de Nueva York dijo el jueves que Pell probablemente quiso decir que la renuncia "nos desconcertó un poco".