El primer ministro palestino, Salam Fayad, se unió hoy a la marcha semanal contra el muro israelí en la localidad de Bilín, símbolo de la resistencia no violenta palestina que cumple hoy ocho años.

Como cada semana, los activistas palestinos se encontraron poco antes del mediodía en la mezquita del pueblo, desde la que marcharon hasta el muro de hormigón construido por Israel, que deja fuera de la barrera tierras agrícolas de los vecinos.

Decenas de representantes políticos, entre ellos el jefe del gobierno de la Autoridad Nacional Palestina, Fayad, visitaron hoy el pueblo para mostrar su solidaridad con su lucha.

"Hoy hemos tenido una protesta muy grande, se nos ha unido mucha gente, muchos miembros del gobierno y del partido Fatah que han venido a apoyarnos", explicó a Efe Eyad Burnat, jefe del Comité de Resistencia Popular de Bilín.

Según Burnat, dos de los manifestantes resultaron heridos por disparos de cartuchos de gas lacrimógeno y uno de ellos tuvo que ser trasladado al hospital.

Una portavoz del Ejército señaló a Efe que "entre doscientos y trescientos palestinos se concentraron hoy en Bilín y varios tiraron piedras a las fuerzas de seguridad, que respondieron con métodos antidisturbios".

Los vecinos de Bilín iniciaron en marzo de 2005 sus protestas semanales, que completan con actividades formativas y otras actividades contra la ocupación israelí, cuando el muro empezó a ser levantado en sus tierras.

En este tiempo, Bilín se ha convertido en un símbolo de la resistencia no violenta palestina y ha sido imitado por otras trece localidades en Cisjordania, que celebran también cada viernes manifestaciones contra el muro o la expansión de asentamientos cercanos.

Desde que iniciaron sus protestas, muchas de las cuales acaban en enfrentamientos en los que los activistas tiran piedras y el Ejército israelí responde con métodos antidisturbios o, a veces, con fuego real, han muerto en Bilín dos residentes, decenas han sido heridos y cientos detenidos por Israel.

En 2007, el Tribunal Supremo israelí avaló las demandas de los vecinos y ordenó al Ejército que modificase la ruta de la barrera a su paso de Bilín, con lo que el pueblo recuperó cerca de la mitad de las tierras confiscadas, en una decisión que no fue implementada hasta 2011.