El Gobierno brasileño achacó hoy a la crisis global y a factores climáticos el escaso crecimiento del 0,9 % registrado por la economía nacional en 2012 y pasó la página, para proyectar una optimista expansión de hasta 4 % para este año.

"En tiempos de crisis se tiene un desempeño débil y es inevitable que la economía desacelere", declaró el ministro de Hacienda, Guido Mantega, en una rueda de prensa convocada para analizar el comportamiento de la economía durante el año pasado.

El crecimiento en 2012 fue un flojo 0,9 %, según dijo hoy el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

"La mayoría de los países tuvo un crecimiento débil o incluso una desaceleración", se escudó Mantega, quien a inicios del 2012 había llegado a proyectar una expansión de 3 a 4 % para ese año, la misma que ahora previó para 2013.

El ministro admitió que la tasa de crecimiento quedó "por debajo de las expectativas" del Gobierno, pero afirmó que la economía se aceleró durante el cuarto trimestre del año pasado, con una ligera expansión del 0,6 %, y sostuvo que esa tendencia se ha mantenido en enero y febrero.

"Estamos acelerando la economía en forma gradual y la aceleración continúa en 2013, según los datos de los primeros dos meses de este año", dijo el ministro sin precisar porcentajes.

Según Mantega, lo más importante para Brasil es que, a pesar del débil desempeño de la economía, la crisis "no tocó la puerta" de los ciudadanos.

"Para la mayoría de la población brasileña 2012 fue un buen año", sostuvo el ministro, quien explicó que el año pasado "fueron creados 1,3 millones de nuevos empleos y la masa salarial creció un 6 %, lo que no es poca cosa", apuntó.

Entre las diversas razones para el escaso crecimiento, además de la crisis financiera mundial, Mantega citó la contracción del 5,2 % sufrida por el sector agrícola, uno de los motores de la economía brasileña, la cual obedeció a la incidencia de fuertes lluvias en algunas regiones o de ingentes sequías en otras.

Otro factor del flojo desempeño de la economía en 2012, según el ministro, fue la desaceleración que se observó en el ritmo de las inversiones, que en los primeros tres trimestres del año pasado se redujeron un 4 %.

No obstante, aseguró que en el cuarto trimestre hubo un inicio de recuperación y que las inversiones crecieron un 0,5 %, una tendencia que, según afirmó, se mantuvo durante el pasado mes de enero.

"Las inversiones volvieron a reaccionar, se recuperan y deberán acelerase a lo largo de 2013", sostuvo.

A fin de apalancar el crecimiento esperado para este año, aseguró que el Gobierno mantendrá la política de desgravación por sectores que se aplica desde hace dos años, la cual aseguró que "abarata tanto las inversiones como el consumo".

Mantega reiteró además que ese tipo de medidas también ayudarán a mantener controlada la inflación, que el año pasado fue del 5,84 %.

Según analistas del sector privado, la inflación este año será igual o aún mayor que la registrada en 2012, lo cual supondría una amenaza para el consumo interno, que es uno de los puntales de la economía brasileña.

En ese sentido, la Fundación Getulio Vargas divulgó hoy un informe en el que afirma que la inflación en algunos sectores sigue acelerada y destacó el caso de las hortalizas y legumbres, cuyos precios aumentaron un promedio del 30,14 % en los primeros dos meses del año.

Pese al optimismo del Gobierno, la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (Fiesp) divulgó hoy una nota en la cual sostuvo que el resultado de 2012 se debe a la "pérdida de competitividad del país", que "debe ser recuperada" en el menor plazo posible.

Según la patronal, la "exagerada" carga tributaria, la costosa burocracia y la apreciación del real respecto al dólar han elevado el llamado "coste Brasil", con lo cual a la industria nacional le "resulta muy difícil competir con productos importados" y mejorar sus niveles de exportación.

A pesar de esas dificultades, la Fiesp coincidió con analistas del sector privado y pronosticó que la economía brasileña tendrá un repunte este año y que el crecimiento deberá situarse en torno al 3 %, aunque sin llegar al techo de 4 % previsto por el Gobierno.