Bob Woodward, uno de los periodistas que destapó el caso Watergate, aseguró hoy que un alto funcionario de la Casa Blanca lo amenazó por la publicación de un artículo sobre el origen de la imposición de los recortes automáticos al gasto público, algo que la Casa Blanca niega tajantemente.

Woodward, quien mantuvo un intercambio de correos con el asesor de economía de la Casa Blanca, Gene Sperling, aseguró hoy en varias entrevistas que el funcionario reaccionó de manera airada cuando el periodista le comunicó que iba a escribir un artículo crítico con la Administración de Barack Obama sobre cómo "ha manipulado" el tema de los recortes.

El intercambio de correos electrónicos fue revelado hoy en exclusiva por el diario Político y refleja el choque de opiniones entre ambos, aunque Sperling, en su misiva, pide disculpas a Woodward reiteradamente por haberle "levantado la voz" en una conversación telefónica previa.

Sin embargo, el asesor advierte a Woodward de que "lamentaría" la publicación de ese artículo, una expresión que el periodista considera como una amenaza velada.

"Me he enfrentado con mucha gente como esta", dijo el periodista, de reconocida reputación tras haber destapado, junto a su colega Carl Berstein, el caso Watergate, que costó la Presidencia a Richard Nixon (1969-1974).

"Pero supongamos que hay un joven reportero que sólo tiene un par de años, o 10, de experiencia y la Casa Blanca le envía un e-mail diciendo:" Te vas a arrepentir de esto'", argumentó Woodward.

"Ya sabe, te echas a temblar, a temblar. No creo que esa sea la manera de proceder", subrayó.

Sin embargo fuentes de la Casa Blanca han negado rotundamente que las palabras de Sperling fueran una amenaza.

El portavoz de la residencia oficial, Jay Carney, respondió hoy ante la polémica en su rueda de prensa diaria, e insistió en que claramente el tono de Sterling era "amigable" y no pretendía hacer "ningún tipo de amenaza"

"Tengo un enorme respeto por el trabajo por el que Bob Woodward es famoso. Creo que muchos de nosotros probablemente nos metimos en esto (periodismo), en parte, porque leímos: "Todos los hombres del presidente" o vimos la película o ambos", dijo Carney.

"Pero usted sabe, hemos tenido un desacuerdo objetivo porque el presidente fue muy claro, desde el principio, que impulsaría una reducción del déficit equilibrada", continuó, haciendo referencia a que la Casa Blanca está en desacuerdo con que se ejecuten los recortes.

En su artículo Woodward asegura que el presidente Obama respaldó la idea de los recortes automáticos en 2011 y que además provino del ya nuevo secretario del Tesoro, Jack Lew, quien entonces era su jefe de Gabinete.

"Mi extenso reporte para mi libro 'El Precio de la Política' muestra que los recortes automáticos al gasto fueron iniciados por la Casa Blanca y fueron una maravillosa idea de Lew y del jefe de relaciones con el Congreso, Rob Nabors, probablemente los más expertos altos cargos del Gobierno federal en asuntos de presupuesto", dice el texto.

Por una decisión del Congreso adoptada en 2011, si no hay un acuerdo de largo alcance sobre la reducción del déficit público el 1 de marzo entrarán en vigor recortes automáticos del gasto por valor de más de 85.000 millones de dólares, idea que según Woodward salió de la Casa Blanca.

Sterling explica al periodista en su correo que la idea sobre marcar una fecha a los recortes al gasto era forzar a las dos partes (republicanos y demócratas) a negociarlo y ceder por parte de ambos en un nuevo acuerdo sobre cómo manejar tanto los gastos como los ingresos del Gobierno.

Si republicanos y demócratas no llegan a un acuerdo este viernes se ejecutarán recortes en el gasto público para este año por un valor de 85.000 millones de dólares.

El presidente estadounidense ha recorrido el país en las últimas semanas para advertir de las "malas consecuencias" que supondría la ejecución de la reducción del gasto si finalmente ocurre, algo que los economistas calculan que podría disminuir en un 0,6 % el crecimiento de EE.UU.

La mayoría de los comentarios en las redes sociales son muy críticos con Woodward al no ver indicios de amenaza en las palabras del asesor de Obama.