El primer ministro en funciones de Italia, Mario Monti, afirmó hoy que las prórrogas concedidas por la Comisión Europea (CE) a algunos socios comunitarios para que cumplan con sus objetivos de reducción de su déficit público dañan la credibilidad de las políticas de ajuste.

"No estoy culpando a nadie a nivel europeo o a nivel nacional en algún Estado miembro, pero la credibilidad de la política de un país puede sufrir si otros países, a la vista de dificultades domésticas muy respetables, piden prórrogas y las consiguen", afirmó Monti en su comparecencia en el Foro Europeo de Competencia.

El también excomisario europeo consideró "necesario contribuir a la totalidad de la credibilidad de las políticas europeas" mostrando "responsabilidad", a través del mantenimiento de los compromisos adquiridos.

Monti, cuya lista electoral en los comicios del pasado domingo y lunes apenas ha conseguido 19 escaños en el Parlamento italiano, señaló que su Ejecutivo decidió seguir adelante con los esfuerzos pactados con Bruselas y el Banco Central Europeo (BCE) "pese a las duras condiciones".

España es uno de los países que ha obtenido tiempo adicional para corregir su desvío deficitario y podría recibir una segunda prórroga en primavera, momento en que la CE decidirá también si da un año extra a Francia.

Monti apuntó también a los "líderes de países del centro y norte de Europa" que consideran que la presión de una prima de riesgo alta (indicador que mide el interés adicional que piden los inversores por comprar deuda de un país en lugar de alemana) es necesaria para que se mantenga el ritmo de reformas estructurales.

El todavía primer ministro italiano recalcó que si los ajustes no se traducen en una mejora visible, por ejemplo en una rebajan de la presión de los mercados, aumenta la oposición interna a las reformas.

"Si no hay una respuesta (a los esfuerzos) en términos de una rebaja de la prima de riesgo, entonces los políticos y la opinión pública nacional, incluso de buenas maneras, preguntarán si estas políticas son correctas", afirmó.

Monti recalcó que los efectos positivos de las reformas tardan en trasladarse a la economía real en términos de crecimiento, y advirtió de que, por el contrario, la oposición a los ajustes se moviliza rápido.

"Hay un retraso entre el momento en que una buena política es puesta en marcha, una reforma estructural, y el momento en que los beneficios son visibles", indicó, además de considerar que "hay grandes problemas para que la opinión pública entienda (los ajustes) si estos no se materializan".

El aún primer ministro italiano hizo también un llamamiento a favor del europeísmo y alertó de la creciente desafección entre los ciudadanos respecto a la UE.

"Es absurdo jugar a culpar a la Unión Europea y luego sorprenderse inocentemente de que la aceptación de la Unión Europea desciende, creo que es simplemente una cuestión de honestidad", recalcó.

Monti, un tecnócrata que llegó al Gobierno en Italia sin pasar por las urnas, también abogó por unas políticas a nivel europeo que estimulen el crecimiento, pero sin aumentar la inflación o el déficit público.

Desde las instituciones europeas se ha reiterado la necesidad de que Italia asegure la estabilidad política en su propio interés y en el de toda la Unión, según afirmó el miércoles el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso.

Las incertidumbres sobre el futuro de la gobernabilidad de Italia y esta nueva crisis política también influyeron a la baja sobre los mercados de deuda y las bolsas internacionales al principio de la semana.

Monti sucedió al conservador Silvio Berlusconi al frente del Gobierno italiano en noviembre de 2011, cuando Italia estaba en el punto de mira de los mercados por las dudas que despertaba su solvencia financiera y que llevó a la prima de riesgo a marcar su máximo histórico de 575 puntos básicos el 9 de noviembre de ese año.