El especialista español en violencia de género Miguel Llorente alentó hoy a Colombia a sacar a la luz la impunidad de las agresiones machistas, romper con la visión privada de un "problema global" y trasladar el debate a la esfera pública para iniciar el camino hacia su erradicación.

En una entrevista con Efe, Llorente defendió que "el debate público significa que la sociedad es consciente y se posiciona, exige a la autoridad que responda ante ese problema. En cuestiones tan ocultas e ignoradas lo que hace falta es mucha conciencia crítica porque quien va a resolver el problema es la sociedad".

Este médico forense se encuentra en Colombia para asistir hoy en la ciudad de Cali a la presentación del Plan Nacional Integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencias, iniciativa que consideró clave por abordar el maltrato de forma integral desde la prevención, atención y protección a las víctimas.

"El estado debe liderar los procesos para transformar la realidad, en este sentido el plan es una toma de conciencia que significa la aceptación de la responsabilidad", valoró, al expresar que "la violencia contra la mujer en Colombia viene definida por una casuística alta que sólo refleja la punta del iceberg".

Un estudio sobre la tolerancia social e institucional de la violencia de género en Colombia, publicado en 2010 y realizado por organizaciones como la ONU, aseguraba que en casos de denuncia por maltrato, el 94 % de los funcionarios de la Fiscalía busca que las partes concilien.

"Es un error pensar que se trata de una cuestión que debe resolverse desde el ámbito familiar porque se basa en una relación construida sobre la desigualdad" de modo que en el hogar siempre dominará la voz del más fuerte que perpetua la violencia, insistió.

Según Lorente, "un maltratador sabe lo que está haciendo y elige hacerlo, el objetivo final de la violencia de género no es causar daño, aunque lo cause, sino aleccionar y controlar a la mujer".

Lorente, delegado del Gobierno español para la violencia de género entre 2008 y 2012, reconoció que un alto porcentaje de esa tolerancia viene de las propias mujeres que a veces se sienten sorprendidas por aceptar que "el marido también viola" e incluso lo justifican: "mi marido me pega lo normal, pero hoy se ha pasado".

Y esta situación se agrava con la presencia de los hijos, quienes observan estos comportamientos y los reproducen, perpetuando y aceptando cualquier tipo de violencia intrafamiliar.

Del mismo modo, destacó que, a pesar de tratarse de un "concepto global", en América Latina el feminicidio tiene más incidencia que en Europa, donde ya se está desarrollando lo que calificó como etapa de "postmachismo".

Según él, esta nueva estrategia no busca justificar la evidencia del maltrato, sino distorsionar el discurso de la crítica social para perpetuar la desigualdad, mediante la manipulación de cifras, como en el caso de las denuncias falsas, o la defensa de una neutralidad que niega el origen desigual entre hombres y mujeres.

En el caso concreto de Colombia destacó la existencia de un conflicto armado interno que "no genera violencia distinta sino que potencia la ya existente e incorpora formas diferentes de ejercerla basándose en un marco de impunidad, merecimiento (triunfo en el combate) y castigo al enemigo".

Llamó la atención además sobre el incremento creciente de los ataques con ácido, generalmente a mujeres colombianas jóvenes y guapas, una técnica "cruel" que busca dañar lo estético de forma permanente como parte del concepto de "objeto sexual" de la mujer, "un juguete que nadie más querrá".

"El daño físico pasa, un golpe dura lo que dura el dolor, pero el daño moral persiste", insistió Lorente, para concluir con un llamado a la importancia de integrar a los hombres en los programas de prevención.

"Ellos son los causantes del problema, por lo que han de ser parte de la solución", apuntó.

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Irene Urango