Cuando faltan 20 meses para los próximos comicios, dos ex presidentes brasileños se lanzaron al ruedo electoral para promover sus candidatos en la próxima disputa presidencial.

Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) encendieron en los últimos días los fuegos electorales, en un esfuerzo por colocar sus respectivos candidatos en la atención de los votantes.

Lula, de 67 años, y Cardoso, de 82, emprendieron sendos recorridos por el país para promover la elección de sus protegidos. Lula pretende asegurar la reelección de la actual presidenta Dilma Rousseff, mientras Cardoso lanzó al senador Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, principal agrupación opositora) y ex gobernador del estado de Minas Gerais.

El clima electoral anticipado comenzó la semana pasada cuando el gobernante Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), conmemoró el 33 aniversario de su fundación y sus 10 años en el poder en una ceremonia en Sao Paulo donde Lula prácticamente anunció la candidatura de Rousseff a la reelección, pese a que la presidenta no ha revelado su intención de disputar nuevamente la primera magistratura.

Horas antes, Neves pronunció un discurso ante el plenario del Senado con claro tono electoral, dedicado a atacar al PT al que acusó de mala administración de la economía.

Inmediatamente después, los dos ex presidentes iniciaron sus recorridos por el país para afianzar alianzas que garanticen el éxito electoral de sus candidatos.

El primer paso lo dio Cardoso, un respetado académico y presidente honorario del PSDB, quien la noche del martes participó de un foro en Minas Gerais, cuna política de Neves, para dar su bendición al potencial candidato de su partido.

"En este momento la persona que tiene más condiciones (de disputar la presidencia) es Aecio Neves. No veo otro nombre, es el momento de renovación, es el momento de sacudir el país", declaró Cardoso en una conferencia en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais. Más conferencias están programadas en otras ciudades del país.

Lula tenía previsto iniciar sus movilizaciones el jueves con un viaje a la ciudad nororiental de Fortaleza, donde pretendía encontrarse con el gobernador del estado de Ceará para asegurar el apoyo de su Partido Socialista Brasileño a la reelección de Rousseff. Su agenda preliminar que contempla visitas a 11 ciudades hasta finales de mayo.

Para el analista político Alexandre Barros, los movimientos de los ex presidentes reflejan un esfuerzo por posicionar a sus candidatos antes de que arranque la carrera al presidencial Palacio del Planalto.

"Brasil tiende cada vez más hacia un bipartidismo de hecho entre las dos corrientes mayoritarias (PT y PSDB), esa es la evolución que hemos vivido", dijo Barros a The Associated Press. "En este momento los partidos están tratando de posicionarse, no quiere decir que la campaña esté en marcha. Están tratando de conseguir lo mejor posible".

Barros recordó que Lula ya tuvo éxito apoyando candidatos cuando consiguió la elección de Rousseff en 2010 pese a que ella carecía de experiencia electoral. En 2012 logró que su ex ministro de Educación Fernando Haddad, también neófito en campañas electorales, fuera electo alcalde de Sao Paulo, la ciudad más grande y opulenta de Brasil.

Lula dejó el poder en 2010 con índices inéditos de popularidad en Brasil, de más de 80%, y es buscado por candidatos en todo el país, tanto del PT como de partidos aliados, para recibir su bendición.

Por el contrario, Cardoso entregó el poder en 2002 con menos de 40% de apoyo y con el país inmerso en dificultades económicas. En las tres elecciones presidenciales disputadas desde ese año, los candidatos de su PSDB, José Serra (2002 y 2010) y Geraldo Alckmin (2006), evitaron contar con el ex presidente como soporte de sus campañas.

"Fernando Henrique (Cardoso) es un fenómeno nuevo en la campaña, no ha probado su capacidad de atraer votos, pero también es cierto que nunca había participado en una campaña con la intensidad que lo está haciendo ahora", destacó Barros.

Para el politólogo Carlos Ranulfo, de la Universidad Federal de Minas Gerais, el PSDB tiene un camino difícil por el frente porque el único período en que gobernó, bajo la presidencia de Cardoso, no resiste una comparación con el período del PT.

"El PT quiere mantener al PSDB como su rival porque es más fácil de vencer. Si se comparan los gobiernos de los dos partidos no hay ningún aspecto en que el PSDB sea mejor", opinó Ranulfo.

Recordó que la presidenta Rousseff tiene una aprobación de 72%, y para enfrentar a un mandatario con ese nivel de respaldo se necesita una propuesta muy sólida. "El PSDB tiene un camino largo por recorrer, su situación es complicada", agregó.