El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva visitó hoy las obras del emblemático estadio Maracaná de Río de Janeiro y confirmó su presencia en el amistoso entre Brasil e Inglaterra del próximo 2 de junio, el primer partido que se disputará tras la reforma.

Lula visitó el estadio por sorpresa a primera hora de la mañana en compañía del gobernador del estado de Río de Janeiro, Sergio Cabral.

El exmandatario, que inició su andadura política como sindicalista, alabó las bajas tasas de desempleo en el país y dirigió su discurso a los obreros que se ocupan de la reforma, según la agencia Estado.

La plantilla empleada en las obras convocó el pasado día 18 una suspensión de los trabajos de 24 horas con el objetivo de obtener mejoras laborales y advirtieron de que podían iniciar una huelga por tiempo indeterminado, aunque finalmente alcanzaron un acuerdo que evitó la paralización.

Las obras de reforma del Maracaná están avanzadas en un 87 por ciento y el gobierno prevé que se concluyan antes del 24 de mayo, fecha en la que el estadio será entregado a la FIFA.

Tras la completa reforma, el estadio, en otro tiempo el mayor del mundo, reducirá su aforo hasta los 79.000 espectadores.

El Maracaná, escenario de la final del Mundial de 1950, será uno de los estadios de la Copa Confederaciones del próximo junio y del el Mundial de fútbol que Brasil organizará en 2014.

El estadio también será escenario de algunas competiciones de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, así como de las ceremonias de apertura y clausura del evento.