La política de centroizquierda Alenka Bratusek comienza hoy a negociar con sus potenciales socios de coalición un nuevo Gobierno en Eslovenia, tras la caída ayer del Ejecutivo conservador de Janez Jansa.

En el plazo de las dos próximas semanas previsto por la ley para presentar al Parlamento su gabinete, la experta financiera tendrá que conciliar posturas divergentes entre los potenciales socios de coalición, su Eslovenia Positiva (PS) y los Social-Demócratas (SD), por un lado, y la centrista Lista Cívica (DL), por el otro, así como con el Partido de los Jubilados (DeSUS).

En el caso de que esos cuatro partidos no alcancen un acuerdo, habría que convocar elecciones anticipadas, lo que podría agravar aún más la muy vulnerable situación económica, según los analistas.

El líder de la DL, Gregor Virant, ha advertido de que el apoyo de su partido a la "censura de moción constructiva" contra Jansa y a favor de Bratusek "no es garantía alguna" de que acepte participar en una coalición con el PS, sobre todo si no se logra un acuerdo sobre el programa del nuevo gobierno.

La DL formó parte del gobierno de Jansa hasta enero pasado y su ministro de Finanzas, Janez Sustercic, ha sido uno de los diseñadores de las reformas adoptadas por el gobierno de Jansa, a las que se oponía el centro-izquierda.

Según Sustercic, el eventual fracaso del proyecto para crear un "banco malo", a través del que se transformarían los activos "tóxicos" que agobian la economía del país, probablemente obligarían a la pequeña nación a pedir rescate financiero exterior.

Los activos "tóxicos" de los bancos ascienden a 6.700 millones de euros o un 19 % del Producto Interior Bruto (PIB), y según los más recientes pronósticos de la Comisión Europea, Eslovenia tendrá este año un déficit público del 5,1 % y una caída del BIP del 2 %.