El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha asegurado hoy que ve difícil alcanzar un acuerdo con Argentina para compensar la nacionalización de YPF, aunque se ha mostrado abierto a negociar.

En una conferencia con analistas para presentar los resultados de 2012, Brufau ha afirmado que está "listo para llegar a un acuerdo" con Argentina, pero no "confiado" en que sea posible.

Diez meses después de la nacionalización de YPF, Brufau ha defendido que está "abierto a cualquier acuerdo para compensar la confiscación de los activos".

Al mismo tiempo, ha avanzado que la compañía mantendrá sus "esfuerzos para conseguir una compensación justa del Gobierno argentino" y, por ello, continuará con su batalla legal en los Estados Unidos, España, Argentina y el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi).

El presidente de Repsol también ha apuntado que "las cosas no progresan bien" en YPF desde la nacionalización -una decisión que ha calificado de "loca", además de "ilegal"- y ha asegurado que la nueva dirección "está teniendo muchos problemas a la hora de copiarnos".

En la conferencia, Brufau ha defendido que, a pesar de que las ventas de carburantes en España han caído un 25 % desde el comienzo de la crisis, la compañía ha sido capaz de mejorar sus márgenes gracias a los esfuerzos en eficiencia.

En ese sentido, ha apuntado que tras la "presión" por los altos precios de los carburantes el pasado año, la compañía negoció con las autoridades y llegó a acuerdos, aunque no ha desvelado cuáles.

Por otra parte, Brufau ha defendido la operación de venta de activos de gas natural licuado (GNL) a Shell por 5.098 millones de euros, anunciada el pasado martes, porque sirve para mejorar la estructura financiera del grupo.

Ha añadido que se trata de un negocio "muy intenso en inversión", pero que está "limitado en términos de crecimiento" para Repsol, mientras que para otras compañías puede ser más valioso.

En ese sentido, ha insistido en que Repsol está centrada actualmente en el desarrollo de su área de exploración y producción, aunque no descarta aprovechar otras oportunidades de negocio siempre que se ajusten a su estrategia a largo plazo.

Con respecto a la terminal de regasificación de Canaport (Canadá), que ha quedado fuera de los activos vendidos a Shell, ha asegurado que Repsol tiene "mucho tiempo" para estudiar "alternativas", porque las condiciones de mercado pueden cambiar en los próximos años.

En cualquier caso, ha recordado que el acuerdo con Shell prevé una importante provisión para este activo, que será superior a la inversión inicial, según Brufau, lo que "deja muy poco espacio para los errores".