Benedicto XVI partió del Vaticano por última vez como pontífice, dirigiéndose en helicóptero a la residencia de descanso antes de convertirse en el primer papa que renuncia en 600 años.

Mientras su asesor más cercano lloraba a su lado, Benedicto XVI se despidió de los funcionarios del Vaticano reunidos en el patio de San Dámaso del Palacio Apostólico, custodiado por un grupo de guardias suizos.