El presidente Sebastián Piñera inauguró el miércoles el conjunto habitacional que reemplazó a otro que colapsó, por la mala calidad de la construcción, durante el terremoto de hace tres años y en donde murieron ocho personas.

Piñera y varios de sus ministros entregaron simbólicamente las llaves de sus nuevas viviendas a varias familias que perdieron sus departamentos por el devastador terremoto y posterior maremoto que mató a 525 personas en Chile.

La catástrofe dejó daños por 30.000 millones de dólares por la destrucción de vías de comunicación, hospitales, escuelas y 220.000 viviendas.

Piñera dijo que las 220.000 casas, un 65% fueron reconstruidas o reparadas y ya están habitadas, que otro 28% se están construyendo y registran distintos grados de avance y que falta un 7% de residencias que aun no empezaron a construirse.

La oposición de centroizquierda cuestionaron las cifras oficiales. El arquitecto y diputado oficialista Patricio Hales dijo que sólo se ha terminado un 44% de las viviendas que se necesitan.

El ministro de Viviernda, Rodrigo Pérez, calificó la crítica de mal intencionada y sin sustento.

La Associated Press, que había visitado esta ciudad con anterioridad, observó que donde antes se levantaban casuchas de madera de emergencia de 18 metros cuadrados, ahora hay viviendas de maderas bien terminadas, forradas, de tres dormitorios y 51 metros cuadrados.