Un grupo de partidos de centroizquierda parece tener la mejor posibilidad de formar un gobierno de coalición en Italia después de una elección nacional no concluyente, pero el reto es escabroso y llega entre la molestia de la ciudadanía por las medidas de austeridad.

Si los partidos italianos fracasan en la formación de un gobierno de coalición, se requeriría nuevas elecciones, ocasionando más incertidumbre y un vacío de liderazgo y esa posibilidad afectado a los mercados financieros en toda Europa.

Pier Luigi Bersani y sus aliados de centroizquierda parecían el martes haber conseguido una victoria por margen estrecho en la cámara baja del Parlamento, mientras que el Senado luce dividido sin un partido en el control. Silvio Berlusconi, ex primer ministro cuya coalición de centro-derecha obtuvo resultados mejores a lo esperado, es un participante crucial ya que su coalición es ahora el segundo bloque más grande en la cámara alta.

El comediante convertido en líder político Beppe Grillo, cuyo Movimiento Cinco Estrellas se capitalizó con una ola de votantes disgustados con la clase política dirigente, registró una proyección sorprendentemente fuerte. Su bloque de escaños en el Parlamento podría resultar crucial para que funcione cualquier coalición de gobierno.

La elección de dos días realizada el domingo y lunes fue un claro rechazo al gobierno tecnócrata previo encabezado por Mario Monti. Ese gobierno promulgó reformas generales al presupuesto y la economía. Aunque sus tasas de costo de endeudamiento han caído en los mercados financieros, el costo para los italianos ha sido alto, con Italia envuelta en la recesión y un aumento del desempleo.

Berlusconi ya descartó una alianza con Monti, su predecesor, a quien culpó de conducir a Italia a una recesión más profunda.

El martes, pocos escaños en el Parlamento que dependen del voto de los italianos en el exterior seguían aún sin decidirse, pero sus cifras no aliviarán la parálisis. Líderes europeos suplicaron a los políticos en Italia que formen rápidamente un gobierno para continuar promulgando reformas para disminuir la deuda críticamente alta de Italia y evitarle a Europa otro clavo en su crisis financiera de cuatro años de existencia.

Bersani dijo que no iniciaría pláticas con ningún socio potencial hasta que presente su programa al presidente de Italia, quien avala a un candidato para formar un gobierno.

Aguijoneado por una pérdida de aproximadamente cuatro millones de votos en comparación con la pasada elección en 2008, Bersani no ha identificado todavía con quién podría tratar de formar alianzas. Sin embargo, directivos de alto en su partido Izquierda Democrática descartaron rápidamente cualquier acuerdo con Berlusconi.

"En lo que a mí respecta, absolutamente no", dijo Stefano Fassina, un directivo del partido, respecto a una posible alianza Bersani-Berlusconi.