El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, reiteró hoy su "plena confianza" en Italia y en que el país asegurará la estabilidad política en su propio interés y en el de toda la Unión Europea (UE).

Barroso, al término de una cena privada con el primer ministro saliente de Italia, Mario Monti, expresó su "plena confianza en que Italia, como una de las mayores economías de Europa y del mundo, asegurará las condiciones de estabilidad política en el interés de la misma Italia y de toda Europa".

Tras los resultados de las elecciones celebradas en Italia el pasado domingo y lunes, y los resultados que dieron una muy victoria al centroizquierda de Pier Luigi Bersani, seguido muy de cerca por la centroderecha de Silvio Berlusconi y el movimiento del cómico Beppe Grillo, a distancia de Monti, Bruselas ha reiterado la necesidad de asegurar la estabilidad política de ese socio.

Sobre la situación económica de Italia, la Comisión cree que ese país "está realizando un ambicioso proceso de reformas que, si se implementa en su totalidad, aumentará de forma significativa su potencial de crecimiento", según la declaración difundida hoy por el Ejecutivo comunitario.

Barroso agregó que Italia ha colocado sus finanzas públicas "en una vía más saneada, lo que es una condición esencial para lograr el crecimiento", al tiempo que subrayó la disposición de la CE para "asistir a Italia y a los demás Estados miembro en ese desafío".

Por la mañana, el vicepresidente de la CE y responsable de Competencia, Joaquín Almunia, había expresado su preocupación por las "serias dificultades" de gobernabilidad que se presentan en Italia y aseguró que el resultado electoral no tiene nada que ver con las políticas europeas.

"Las razones que han llevado a esos resultados y a esas enormes dificultades de gobernabilidad (...) se encuentran en Italia, no se encuentran en Bruselas", subrayó Almunia, que dijo hablar a título personal.

Además de abordar ese aspecto político y económico de la situación italiana, Barroso y Monti emitieron al término de su cena una declaración conjunta, en la que señalan que dedicaron su encuentro de este miércoles a preparar el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno de mediados de marzo.

Esa próxima cita de los Veintisiete estará dedicada "a la coordinación de las políticas económicas, fiscal y de empleo en la UE para impulsar el crecimiento y la creación de empleo", señala el comunicado, que también menciona que abordaron cuestiones relacionadas con la mejora de la competitividad a través de las reformas estructurales, que incluyen mecanismos de solidaridad para ayudar a los países.

"Ambos están convencidos de que se necesita una acción firme y continuada a nivel nacional y europeo que asegure que el regreso de la confianza en la zona euro es sostenido", dice la declaración, que también afirma que "la crisis no se ha terminado y los esfuerzos no pueden relajarse".

Para ambos líderes, ello implica proseguir las reformas acordadas y la consolidación de los esfuerzos de cara a la creación de empleo y de crecimiento económico, así como de reforzamiento de la competitividad y de la estabilidad financiera.

Igualmente apuntaron a la fuerte dimensión social incluida en esos acuerdos y que se reflejan en políticas e instrumentos de la Unión, tales como el Fondo Social Euroepo (FSE) o la iniciativa para crear un fondo que impulse el empleo juvenil, aprobada junto al presupuesto comunitario de 2014-2020 a principios de febrero.

Esos objetivos se deben complementar con iniciativas nacionales "para proteger a los más vulnerables de los peores efectos de la crisis", señalaron Barroso y Monti en su declaración conjunta.