Una nueva ventisca invernal azotó el centro de Estados Unidos a primera hora del martes, después de golpear el brazo territorial de Texas con vientos de fuerza de huracán, ocasionando al menos dos muertes, cerrando autopistas y dejando sin suministro eléctrico a miles de personas en Texas, Oklahoma y Kansas.

Los residentes de la parte central de la nación aún trataban de recuperarse de la fuerte nevada de la semana pasada cuando llegaba una más.

El alcalde de Kansas City, Sly James, declaró estado de emergencia, una repetición no deseada apenas cinco días después de que una fuerte tormenta de nieve arrojó casi 30 cm (un pie) de nieve sobre su ciudad.

Los vuelos de llegada y salida en el Aeropuerto Internacional de Kansas City fueron cancelados, mientras escuelas y oficinas de gobierno en toda la región fueron cerradas. James instó a los residentes a permanecer en casa si pueden hacerlo.

Los meteorólogos pronosticaron una precipitación de hasta 38 cm (15 pulgadas) de nieve o más para partes del oeste de Misurí, con 30 cm o más tan solo en Kansas City: "Esta tiene el potencial de ser bastante seria", informó James.

Un sistema fuerte de baja presión alimentó la tormenta, la cual también incluye lluvia fuerte y tempestades en el este de Oklahoma y Texas. Seis condados en Arkansas y todos los distritos en Luisiana estaban bajo advertencia de tornado durante la noche del lunes.

La tormenta dejó sin electricidad a miles de casas en Texas y Oklahoma. Se atribuyó a la tormenta la muerte de un joven de 21 años, cuya camioneta todo terreno volcó el lunes en un tramo congelado de la autopista Interestatal 70, al noroeste de Kansas. En Oklahoma, una persona murió cuando una precipitación de 38 cm (15 pulgadas) de nieve derrumbó parte de un techo en Woodward, en el noroeste del estado.