La ejecución prevista para hoy en Florida de un traficante que lleva casi dos décadas en el corredor de la muerte ha sido pospuesta para dar tiempo a la Justicia estadounidense a estudiar un recurso de hábeas corpus, algo que sus abogados hasta ahora no habían presentado.

El derecho de hábeas corpus es uno de los principios básicos de la Constitución de Estados Unidos y protege a las personas contra la detención ilegal.

La defensa de Paul Augustus Howell, de 47 años, jamás había sometido un recurso de esta naturaleza, por lo que, si se llega a llevar a cabo la ejecución ordenada por el gobernador de Florida, Rick Scott, el pasado 18 de enero, se habría convertido en el primer preso en ser ejecutado en Florida sin que previamente se le hubiera revisado ese derecho.

Howell lleva casi dos décadas en el corredor de la muerte y fue condenado por el asesinato de un agente que lo detuvo en un control de tráfico.

Un tribunal de apelación decidió el lunes atender el recurso presentado por sus abogados, aunque la Fiscalía pidió ese mismo día que no se atendiera esa petición.

"La petición de anular la paralización de la ejecución de la sentencia a muerte presentada por la Corte Estadounidense de Apelaciones del 11 Circuito el 25 de febrero de 2013 remitida por el juez (Clarence) Thomas a la corte es denegada", afirma la escueta decisión emitida hoy por el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

El hábeas corpus de Howell no había sido sometido hasta ahora a las autoridades federales porque sus primeros abogados no presentaron a tiempo el correspondiente recurso.

Howell, de raza negra, fue condenado a la pena de muerte en 1995 por la muerte, tres años antes, del agente de carreteras Jimmy Fulford, de 35 años.

El agente, que había detenido a Howell en un control de tráfico rutinario, falleció al abrir un paquete bomba que el condenado llevaba en su vehículo y cuyas destinatarias finales en realidad eran dos mujeres de la localidad de Marianna que al parecer estaban al corriente de un asesinato en el que el reo estaba implicado.

El estado de Florida lideró en 2012 las condenas a pena de muerte en Estados Unidos, un país donde en conjunto descendieron hasta su segundo nivel más bajo desde que en 1976 se restituyó este castigo, según un informe del Centro de Información sobre la Pena de Muerte.

Según el recuento anual de esa organización, en 2012 Florida emitió 21 condenas a muerte, la cifra más alta del país, por delante de California (14), Texas (9) y Pensilvania (7), y también fue el que más reos ejecutó, con 3 muertes, sólo por detrás de Texas, con 15. En 2011 mató a 2 presos.

Igualmente, es el segundo estado con más gente en el corredor de la muerte, con 406 personas (241 blancos, 147 negros y tan sólo cinco mujeres), precedido sólo por California, con 724 reos. La media de tiempo que llevan estos presos de Florida en el corredor es de más de 13 años y su edad media es de 44 años.

Un total de 74 personas han sido matadas por inyección letal en Florida desde 1976, cuando se restableció esta condena.