Tres soldados bolivianos presos hace un mes por ingresar ilegalmente a Chile con armamento de guerra, rechazaron el lunes una salida judicial alternativa propuesta por la fiscalía local y optaron por ser juzgados en este país, decisión que podría complicar la difícil situación por la que pasan las relaciones bilaterales con Bolivia.

La fracasada audiencia de conciliación se realizó en un juzgado de Pozo Almonte, aledaño al puerto de Iquique, 1.780 kilómetros al norte de Santiago, y era vital para decidir el futuro inmediato de los soldados, que coincidieron en responder al juez que prefieren ser juzgados.

La fiscalía propuso a la defensa interrumpir la investigación y seguir con un juicio abreviado, un proceso oral o la suspensión de la causa a cambio de salir de Chile, con prohibición de ingreso a este país durante un año.

Tras rechazar el término de la investigación, los tres conscriptos quedaron con arraigo nacional, es decir, no pueden salir de Chile, y el soldado José Luis Fernández quedó con arresto domiciliario nocturno, lo que implica que debe recluirse todas las noches en una residencia fijada por el tribunal. El diputado comunista Hugo Gutiérrez prestó su domicilio a Fernández para que pueda encerrarse todas las noches.

Al término de la audiencia los soldados, que han sido calificados de "héroes del mar" por el presidente de Bolivia, Evo Morales, salieron en libertad del tribunal y se alejaron en un vehículo particular.

El gobierno boliviano exige la liberación incondicional de los soldados, a los que ha calificado como "rehenes" de Chile, en el marco del incremento de la campaña de Bolivia por obtener una salida soberana al mar que perdió en una guerra con este país entre 1879-1883.