Un ejecutivo belga que fue asesinado en el puerto de Acapulco había recibido amenazas después de lanzar una demanda en México contra un socio, informó el lunes la empresa de su propiedad.

"Poco tiempo después del inicio de actividades en México, el Grupo Sarens fue defraudado por su entonces socio, la empresa mexicana Grúas Ojeda. El conflicto llevó a una larga batalla legal, que finalmente ganó Sarens, pero cuyo acuerdo aún no se ha cumplido", dijo el Grupo Sarens en un comunicado de prensa.

Las dos compañías operan grúas para construcción.

La compañía dijo que el ex socio no cumplió sus obligaciones a lo que el Grupo Sarens tuvo que volver a acudir a la corte.

"En esta situación, surgieron amenazas de muerte contra el Sr. Sarens y el director de las operaciones en México", dijo la compañía.

La compañía Grúas Ojeda no respondió inmediatamente a solicitudes de The Associated Press. Medios locales reportaron que la empresa mexicana estaba obligada a pagar 9,8 millones de dólares, pero el tribunal de la Ciudad de México no respondió a una solicitud de información de AP.

La fiscalía en el estado sureño de Guerrero, donde se encuentra Acapulco, dijo el domingo que la investigación apuntaba a que el motivo fuera robo o "venganza personal".

Sarens, de 59 años, residente de la Ciudad de México, estaba de visita en Acapulco el fin de semana cuando fue encontrado muerto afuera de un centro comercial cerca de su convertible Mercedes-Benz. El carro no fue robado.

El asesinato de Jan Sarens dañó aún más la imagen de la playa turística, antes considerada glamurosa, en días que celebra el torneo Abierto Mexicano de Tenis. Hace unas semanas, un grupo de hombres enmascarados irrumpieron a una casa en la playa y violaron a seis turistas españolas, según la policía.

Autoridades en Acapulco, azotada por una ola de violencia ligada al narcotráfico, han sido cuidadosas en aclarar que el crimen organizado no ha sido el perpetrador de crímenes contra turistas. El gobierno de México ha dicho en numerosas ocasiones que los turistas no son el blanco de los cárteles del narcotráfico.

Aunque el asesinato de Sarens no parece estar ligado con la delincuencia organizada, expertos en seguridad dicen que el clima de impunidad creado por las pandillas de narcotraficantes ha creado una atmósfera que permite ocurran otro tipo de crímenes.