Los representantes de Irán acuden a la reunión prevista para mañana en Kazajistán con las potencias del Grupo 5+1 para insistir en el reconocimiento de su derecho pleno al uso de la energía nuclear con fines pacíficos, en un encuentro del que no se esperan avances significativos.

La delegación iraní ya se encuentra en Alma Ata, encabezada por el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Said Jalili, quien ha adelantado que Teherán no aceptará "más deberes y menos derechos" en materia atómica que los recogidos en el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear.

"En el marco del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y del TNP, nosotros cumplimos todos nuestros deberes de inspección y, por tanto, debemos gozar de todos los derechos", reiteró Jalili, al reclamar a las potencias del G5+1 que sigan un "nuevo camino que merezca la confianza del pueblo iraní".

Jalili ha acusado a EEUU y sus aliados de "intentar eliminar el programa nuclear" iraní y, como el resto de las autoridades de Teherán, ha insistido en que sus actividades atómicas son pacíficas y acordes con el TNP, sin las desviaciones militares que sospechan algunos gobiernos, con el de Washington a la cabeza.

Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Ramin Mehmaparast, ha apuntado una postura más proclive al entendimiento, al instar a Washington a utilizar la reunión de Alma Ata para "probar su buena voluntad y generar confianza".

En Washington, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, ha sugerido que en la reunión de mañana se ofrecerá "una opción" a Teherán y apostilló: "Si (Irán) no tiene en cuenta las preocupaciones de la comunidad internacional, enfrentará más presión y se quedará cada vez más aislado".

En Moscú, el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, indicó que "nos estamos aproximando al momento en que se requiere tomar decisiones", para lo que propugnó "comprensión mutua".

Sin embargo, el ambiente para las negociaciones "no es muy favorable", dado que Teherán ha hecho anuncios recientes sobre la ampliación de sus actividades nucleares, lo que hace difícil "pronosticar los resultados" de la reunión en Alma Ata, explicó Riabkov.

En Teherán, un diplomático europeo que pidió que no se le identificase dijo hoy a Efe: "No espero que pase nada importante en Kazajistán", al entender que las posturas aún están lejanas y una eventual vía de acercamiento "exigiría contactos técnicos para encauzarla".

La misma fuente apuntó que, además, la fuerte lucha política interna de cara a las elecciones presidenciales iraníes del próximo junio "resta fuerzas a los distintos sectores del régimen para llegar a compromisos exteriores, lo que hace difícil avanzar".

Además de sanciones económicas y de viaje de la UE, EEUU y otros países, Irán está sometido a sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que reclama a Teherán que pare su programa nuclear, ante la sospecha de que pueda tener una vertiente armamentista, que los iraníes niegan.

El G5+1, compuesto por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Rusia, China, Francia, EEUU y Reino Unido) más Alemania, reclama a Irán en los encuentros iniciados a finales de 2010 que cese el enriquecimiento de uranio al 20 por ciento y cierre su planta de procesado nuclear subterránea de Fordo, además de más facilidades de inspección para el OIEA.

Dentro del G5+1, Estados Unidos también ha planteado avanzar, no sólo en la cuestión nuclear iraní, sino en sus relaciones bilaterales con Irán, rotas desde 1980, poco después de la Revolución Islámica del año anterior.

El vicepresidente de EEUU, Joe Biden, y la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, han sugerido conversaciones directas entre Teherán y Washington, aunque el líder supremo de Irán, ayatolá Ali Jamenei, ha respondido que, con las sanciones y presiones occidentales actuales, serían "inútiles".