La Policía española informó el lunes que arrestó a siete sicarios colombianos que trabajaban para cárteles de la droga sudamericanos y que pretendían establecerse en el país ibérico.

El grupo fue desarticulado poco después de recibir una furgoneta que transportaba armamento pesado, como lanzagranadas, fusiles AK-47, pistolas, escopetas y detonadores.

Su objetivo era operar como "oficina de cobros", es decir, pretendían reclamar deudas del narcotráfico mediante la violencia, así como alimentar alianzas con sucursales de los cárteles sudamericanos en Europa, informó la Policía en un comunicado.

Los siete sospechosos, que no fueron identificados, usaban de tapadera un establecimiento comercial del municipio madrileño de Leganés regentado por colombianos.