La médica Susana Muñiz asumió hoy como nueva ministra de Salud de Uruguay, tras la polémica renuncia de su predecesor, Jorge Venegas, chileno de nacimiento, quien supuestamente estaba en situación irregular en el país.

Muñiz, perteneciente al sector comunista del oficialista Frente Amplio (FA) al igual que Venegas, puso hoy como principal objetivo de su gestión la "descentralización de la sanidad pública" tras reconocer que el país tiene carencias en la salud, "en especial de recursos humanos capacitados".

"Pese a los avances logrados con la reforma sanitaria empezada en 2008 aún tenemos dificultades y seguiremos avanzando", destacó.

La flamante ministra remarcó también la aprobación de la ley del aborto en diciembre pasado, porque, según dijo, con ella "prima la decisión de la usuaria".

Además, alabó la gestión de su predecesor, al cual se refirió como un "amigo y trabajador incansable por el bienestar de los uruguayos" y "uno de los mejores hijos" de la "patria".

Sobre el futuro de Venegas, Muñiz aseguró a la prensa que trabajará como su asesor en el ministerio, ya que "su experiencia es algo imprescindible".

La dimisión, formalizada el pasado martes, puso fin a una polémica que arrancó a finales del mes pasado cuando el opositor Partido Colorado denunció que Venegas incumplía la Constitución al ocupar el cargo de ministro sin haber cumplido el número de años requerido como ciudadano legal para poder hacerlo.

El caso está pendiente de una resolución de la Corte Electoral.

Su sucesora fue propuesta para el cargo por el directorio de esa agrupación pese a que el presidente del país, José Mujica, no la conocía, para mantener así la cuota de poder de esa corriente en el Gobierno, como ellos mismos explicaron.

La actual ministra era hasta ahora la directora del Segundo Nivel de Atención en la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), cargo que ejercía desde 2010, y estaba a cargo de 22 hospitales en el interior del país.

La ministra asumió su nuevo cargo rodeada de varios miembros del Gobierno, como el vicepresidente Danilo Astori y los ministros de Turismo, Liliam Kechichián, y de Desarrollo Social, Daniel Olesker.

Su designación coincide con una crisis interna en el Ejecutivo a raíz de una confrontación entre el sector del presidente José Mujica y el de Astori sobre la política económica que debe seguir el país.