Los palestinos pidieron el domingo una investigación internacional del tratamiento que da Israel a sus detenidos después que un palestino de 30 años murió mientras estaba preso y una huelga de hambre de otros cuatro reos desató una semana de protestas en Cisjordania.

El fallecimiento de Arafat Jaradat el sábado provocó nuevas interrogantes sobre el Shin Bet, el servicio de seguridad israelí, que ha sido acusado por grupos de derechos humanos de maltratar a los palestinos durante los interrogatorios.

Autoridades palestinas y la familia del detenido alegaron que Jaradat fue maltratado por el Shin Bet y dijeron que cuando lo arrestaron la semana pasada estaba saludable. Funcionarios israelíes indicaron que Jaradat aparentemente falleció de un ataque cardiaco y negaron que haya sido golpeado o sometido a ningún trato que le hubiese podido causar la muerte.

Varios miles de prisioneros palestinos en Israel observaron el domingo un día de ayuno en protesta por la muerte de Jaradat, que seguramente provocará más manifestaciones palestinas a favor de los prisioneros.

Israel tiene detenidos a unos 4.600 palestinos bajo una gama de cargos, desde lanzar piedras a israelíes hasta participar en ataques mortales con armas de fuego y explosivos. De los arrestados, 159 lo están sin que se les haya acusado o llevado a juicio en lo que Israel llama detención administrativa.

La suerte de los prisioneros es un tema emotivo tanto para los palestinos como los israelíes.

Casi todas las familias palestinas han tenido a alguien en prisión desde que Israel capturó Cisjordania, Gaza y el este de Jerusalén en 1967, y a los prisioneros por lo general se les considera héroes que resisten la ocupación israelí. Por su parte, muchos israelíes tienden a considerar terroristas a los palestinos que participan en la violencia motivada por razones políticas.

El Shin Bet informó que Jaradat fue arrestado el lunes pasado después que varios vecinos del poblado de Saeer, en Cisjordania, dijeron que participó en un ataque con piedras que lesionó a un israelí. Jaradat admitió la acusación, además de otro incidente con piedras en Cisjordania el año pasado, dijo el Shin Bet.

La entidad de inteligencia dijo que durante el interrogatorio un médico revisó a Jaradat varias veces y no identificó ningún problema de salud. El sábado, Jaradat estaba en su celda y se sintió mal después de almorzar, agregó la entidad.

"Se alertó a los rescatistas y a un médico, que lo trataron, pero no pudieron salvarle la vida", expresó el comunicado.

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Los periodistas de The Associated Press Ian Deitch en Jerusalén y Nasser Shiyoukhi en Saeer, Cisjordania, contribuyeron con este despacho.