Estados Unidos solicitó a los países vecinos de la República Democrática del Congo (RDC) que dejen de apoyar a los grupos rebeldes armados tras el acuerdo de paz alcanzado hoy para tranquilizar la zona.

La embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas, Susan Rice, dio la bienvenida al acuerdo firmado en Adis Abeba y dijo que la RDC y el resto de países ahora deben trabajar para poner fin a la "escalada horrorosa" de asesinatos, violaciones y abusos que han asolado la región durante dos décadas.

"Es igualmente imperativo que los vecinos de la RDC respeten su soberanía y su integridad territorial mediante la prevención de apoyo externo a los grupos armados, lo cual es una violación de las obligaciones internacionales", añadió Rice en un comunicado.

Rice aseguró que la RDC debe aprovechar el acuerdo alcanzado con la mediación de la ONU y firmado por 11 países africanos "para cumplir sus compromisos" con las autoridades estatales y reformar su estrategia de seguridad y mejorar su gobernanza.

La embajadora de EE.UU. ante la ONU insistió en que las naciones de la región también deben "abordar colectivamente el uso atroz de la violencia sexual como táctica de guerra, la impunidad de los violadores de los derechos humanos, la explotación ilegal de minerales, la prevención de los desplazamientos de la población y los problemas de la tierra."

Denominado "Marco de Paz, Seguridad y Cooperación para la RDC y la Región", este nuevo acuerdo, firmado en la sede de la Unión Africana (UA), en la capital etíope, se centra en poner fin a las intromisiones en sus problemas del resto de los países de la zona.

Asimismo, con el acuerdo se crean dos organismos de supervisión para asegurarse de que los 11 países firmantes -Angola, Burundi, República Centroafricana, la República del Congo, la RDC, Sudán del Sur, Sudáfrica, Tanzania, Ruanda, Uganda y Mozambique - cumplen con este compromiso de no interferencia.

En la firma del acuerdo también participan la ONU, la UA, la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos (ICGLR) y la Comunidad para el Desarrollo de África Meridional (SADC).

En este acuerdo la ONU se ha comprometido a desplegar una brigada de intervención denominada Fuerza Neutral Internacional (NIF, sus siglas en inglés), integrada por soldados de países de la región.

El último de los grupos rebeldes en desestabilizar la RDC y la región de los Grandes Lagos fue el M23, que el pasado mes de noviembre se hizo con el control de la importante ciudad de Goma y amenazó con avanzar hasta Kinshasa.

Finalmente retiró sus tropas al recibir un compromiso por parte del Gobierno congoleño de negociar sus peticiones, algo que actualmente tiene lugar en conversaciones que aún se celebran en Kampala.

Rice elogió el "liderazgo" de los presidentes de Ruanda, Paul Kagame; Yoweri Museveni, de Uganda, y el presidente de la República Democrática del Congo, Joseph Kabila, por "hacer avanzar el proceso de paz".

La RDC se encuentra inmersa todavía en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos y cuyas consecuencias aún se dejan sentir con sublevaciones como la del M23.

Ese conflicto, el más sangriento desde la II Guerra Mundial, ha causado más de 5 millones de muertes.