El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, comienza hoy una gira por el Sahel para estudiar la necesidad de aportar más recursos humanos y financieros a la misión europea que formará a las tropas de Mali, a la que España ha decidido contribuir, por el momento, con 50 militares.

La primera escala de la gira es Níger, que acoge a alrededor de 58.000 refugiados malienses que han huido de los terroristas yihadistas que se hicieron el año pasado con el control del norte de su país, y de los combates que libran contra ellos desde el pasado enero tropas francesas y africanas.

En declaraciones a los periodistas en Niamey, García-Margallo afirmó que se han detectado necesidades adicionales en Mali que harán necesarios recursos financieros y humanos adicionales.

Esta misma semana el Ministerio de Defensa español ha ratificado que contribuirá a la misión europea de formación (EUTM) con veinte instructores y treinta efectivos dedicados a labores de protección, pero García-Margallo no descarta la posibilidad de añadir otra sección (formada por treinta militares) para ese trabajo de protección.

La mayor parte de los militares españoles estarán destinados en el campo de entrenamiento de Kourikoro, a unos doscientos kilómetros de Bamako, la capital.

El Congreso autorizó al Gobierno a enviar efectivos para formar a las tropas malienses y García-Margallo, a la vista de que se dedicarán también a otras funciones, se ha mostrado partidario de volver a recabar el visto bueno de la Cámara.

El titular español de Exteriores volará a Mali esta tarde, después de entrevistarse con las principales autoridades de Níger y con el coronel de la Guardia Civil Francisco Espinosa, al mando de la misión europea que desde el pasado noviembre trabaja en la formación de mandos de las fuerzas de seguridad nigerianas.

Níger, que ocupa el penúltimo puesto en el índice de desarrollo humano que elabora la ONU, es uno de los países prioritarios de la cooperación española y recibió el año pasado 14 millones de euros para proyectos humanitarios y de desarrollo.

Antes de viajar a Bamako, García-Margallo quiere conocer la opinión de las autoridades nigerinas sobre la crisis de Mali, ya que ambos países comparten amplias y porosas fronteras y Níger ha logrado integrar en el Gobierno a los tuareg, cuyas reivindicaciones independentistas están en el origen de la crisis malienses.

En Mali, el jefe de la diplomacia española espera información de primera mano sobre la evolución de los combates contra los islamistas radicales armados.

España apoya esta misión militar con un avión Hércules y alrededor de cincuenta militares destacados en Senegal, desde donde transportan tropas y material al vecino Mali.

La última escala de su viaje será Mauritania, otro país fronterizo con Mali que ha recibido importantes ayudas de España en los últimos años, especialmente desde que en 2006 se convirtiera en puerto de salida de innumerables cayucos con inmigrantes irregulares y destino a las costas españolas.