El adolescente boliviano Kevin Douglas Beltrán Espada, fallecido esta semana durante el partido entre el San José y el Corinthians brasileño por la Copa Libertadores, fue enterrado hoy en la ciudad central de Cochabamba.

Centenares de familiares y compañeros de colegio de Beltrán, así como la prensa nacional e internacional, asistieron al sepelio en el cementerio Parque de las Memorias en Cochabamba, según constató Efe.

El adolescente, de 14 años, falleció el pasado miércoles tras impactar en su ojo derecho y en la masa encefálica una bengala supuestamente lanzada por hinchas brasileños del Corinthians para celebrar el gol que marcó el peruano Paolo Guerrero en el minuto 5 del encuentro, que terminó igualado 1-1.

Un juez boliviano ordenó ayer recluir en una prisión de la ciudad de Oruro, donde se disputó el encuentro, a doce hinchas brasileños del Corinthians acusados de ser responsables directos o cómplices de la muerte de Beltrán, que era fanático del San José.

El caso ha conmovido el ambiente futbolístico del país andino, cuyas autoridades nacionales plantearon a la Liga boliviana un decreto para fortalecer los controles en los escenarios deportivos.

El club orureño decidió declarar el 20 de febrero (el día del deceso de Beltrán) como "Día del Hincha de San José", mientras que el Bolívar y el Aurora donarán una parte de lo que recauden en los encuentros que disputen este fin de semana por la novena jornada del torneo local.

Los jugadores del equipo 'santo' llevarán una cinta negra desde sus próximos encuentros, en señal de dolor por la muerte de Beltrán, según una nota difundida en el portal del club.

Entretanto, el técnico de la selección boliviana de fútbol, el español Xabier Azkargorta, expresó hoy en su cuenta de Twitter su "inmenso dolor" por la muerte del adolescente.

"Papá, voy al fútbol a ver a mi equipo. Cuídate hijo y disfruta. 14 años. Y me lo devuelven muerto. ¿Qué hacemos con los desalmados?", cuestionó el entrenador vasco.

La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) sancionó al Corinthians obligándolo a jugar sus partidos como local por la Libertadores con las puertas del estadio cerradas por la supuesta responsabilidad de sus hinchas en el hecho.

El club brasileño replicó que "usará todos los recursos legales para intentar reformar" aquella decisión.