Miles de jordanos se manifestaron hoy en Ammán y otras grandes ciudades del país tras el rezo musulmán del mediodía para exigir la renuncia del primer ministro, Abdalá Ensur, y la enmienda de la Constitución.

Los manifestantes expresaron también su desconfianza a las consultas que lleva a cabo el jefe de la Casa Real, Fayez Tarauneh con los distintos bloques parlamentarios para formar un nuevo Gobierno.

En la entrada de la mezquita de Huseini, en el centro de Ammán, se concentraron cientos de activistas, la mayoría seguidores de los Hermanos Musulmanes.

Esta protesta es la primera convocada por la Hermandad desde las elecciones del pasado 23 de enero, que el brazo político de la cofradía, el Frente de Acción Islámica (FAI), y otros partidos aliados decidieron boicotear.

Los manifestantes corearon lemas como "abajo Abdalá Ensur" y "la Constitución debe ser reformada para devolver el poder al pueblo", también presentes en las pancartas.

Durante el acto, el antiguo líder de los Hermanos Musulmanes, Salem Falahat, aseguró que el régimen no es serio en sus promesas de reformas políticas y que el pueblo no continuará en silencio.

Los islamistas boicotearon los comicios en protesta por la ley electoral y los amplios poderes del rey Abdalá II, que, entre otras prerrogativas, designa al primer ministro.

Por su parte, el activista Fares al Fayez pidió durante las protestas la formación de un gobierno de salvación nacional y que se castigue a los corruptos.

Protestas similares tuvieron lugar en otras importantes ciudades jordanas como Irbid (norte), Karak (centro), Maan (sur) y Tafielh (centro).

Jordania, escenario en los últimos dos años de frecuentes protestas, está ahora centrada en la formación de un nuevo Ejecutivo, una tarea dificultada por las débiles mayorías conseguidas en el Parlamento.

Ensur presentó su dimisión al Abdalá II tras las elecciones, pero el monarca le pidió que continuara en el cargo de forma interina hasta que se instituyera un gabinete.