El exrepresentante demócrata Jesse Jackson, criado a la sombra de un padre que sigue siendo un referente histórico en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en EE.UU., aguarda ahora sentencia por la malversación de fondos en la compra de objetos como un reloj de 43.350 dólares.

Hace casi cuarenta y cinco años Jesse Jackson, padre, estaba en el hotel de Memphis donde las balas de un asesino pusieron fin a la vida de Martin Luther King, y Jesse Jackson hijo tenía tres años de edad.

Esta semana Jesse padre, a los 71 años, acompañó a Jesse hijo, y a la esposa de éste Sandra, de 49 años de edad, a un tribunal federal en el Distrito de Columbia donde el exlegislador de Illinois admitió que había gastado más de 750.000 dólares de fondos de campaña electoral en la adquisición de objetos de lujo.

El ministro bautista involucrado en las luchas contra la segregación desde sus épocas de estudiante en Illinois y Carolina del Norte, emergió como una de las figuras más prominentes del activismo negro en Estados Unidos durante la década de los setenta.

Una vez promulgadas las leyes que pusieron fin a la segregación racial, Jackson padre y los otros dirigentes negros de su generación encararon la tarea aún más difícil -y hasta hoy inconclusa- de promover una auténtica integración racial.

El joven Jackson, uno de los cinco hijos de Jesse y su esposa Jacqueline Brown, es un producto de la generación postlucha por los derechos civiles, y aunque obtuvo una maestría del Seminario Teológico de Chicago, no se ordenó.

En cambio Jackson hijo ingresó en la Universidad de Illinois y convenció a su futura esposa Sandra a que se transfiriera allá desde el Centro de Leyes de la Universidad de Georgetown. Aunque obtuvo su doctorado en leyes en 1993, Jackson nunca se presentó para el examen de colegiación como abogado.

La tentación de padre e hijo ha sido la política.

La diferencia es que el padre provino de la militancia callejera y las movilizaciones populares, alcanzó una cima en las campañas presidenciales de 1988, y retornó al activismo comunitario en protestas, manifestaciones, actos de desobediencia civil, y sus omnipresentes opiniones sobre todo tipo de asuntos sociales y económicos.

El hijo tomó la senda de la política convencional y en 1995 llegó al Congreso de Estados Unidos en representación del Segundo Distrito de Illinois. Su esposa, mientras tanto, ganó un puesto electivo en el concejo municipal de Chicago.

La carrera de Jackson, padre, ha conocido su dosis de escándalos, incluida la revelación en 2001 de que había tenido un amorío con una asistente del cual había resultado una hija, por la que el ministro bautista ha pagado una pensión de unos 4.000 dólares mensuales.

La de Jackson, hijo, y su esposa "Sandi" ha estado lejos de las ambiciones históricas de Jesse Jackson padre, y terminó encallada en gastos ilegales y compras de nuevos ricos.

En junio de 2012, Jackson, hijo, pidió una licencia médica de su puesto en el Congreso, y aunque fue reelegido por sus votantes en noviembre, renunció definitivamente al escaño cuando se supo que era objeto de una investigación de las autoridades federales.

Los documentos judiciales muestran que, entre otros gastos, Jackson, hijo, pagó 5.000 dólares en capas y chaquetas de piel, 9.588 dólares en muebles infantiles, y 5.000 dólares en una pelota de fútbol firmada por presidentes de Estados Unidos.

El gasto individual más costoso fue la compra, por 45.350 dólares, de un reloj Rolex bañado en oro, y la lista de apetitos satisfechos con dineros de campaña añade 26.700 dólares en objetos que pertenecieron al cantante Michael Jackson, incluido un sombrero de fieltro que costó 4.600 dólares.

El hijo de un hombre que quiso cambiar el mundo, tomó ilegalmente fondos para comprarse 10.505 dólares en objetos que pertenecieron al legendario púgil Bruce Lee, 2.200 dólares en objetos que fueron del asesinato militante negro Malcom X y 11.130 dólares en pertenencias del mismo Martin Luther King que Jesse Jackson, padre, vio caer baleado en abril de 1968.

Jackson, hijo, que recibirá sentencia en junio podría pasar hasta cinco años en prisión, y "Sandi", que se declaró culpable de fraude con los impuestos durante seis años, podría pasar tres años en la cárcel.