Varias de las principales organizaciones de derechos humanos en Egipto denunciaron hoy que la situación en este campo "se ha deteriorado rápidamente" en los ocho meses de presidencia del actual mandatario del país, Mohamed Mursi.

En un comunicado, 21 grupos -entre ellos el Instituto de El Cairo para Estudios de Derechos Humanos, la Iniciativa Egipcia para Derechos Personales y el Centro para los Derechos Económicos y Sociales- afirman que la situación es "incluso peor" que antes de la revolución que acabó con la presidencia de Hosni Mubarak, en 2011.

"El país tan solo ha cambiado de una forma de autoritarismo a otra, aunque con algunas nuevas características", señalan las ONG, muy críticas desde el comienzo de su mandato contra Mursi y los Hermanos Musulmanes.

Bajo Mubarak, consideran, la independencia judicial y la libertad de la prensa nunca fueron atacadas tan ferozmente como en los últimos ocho meses.

Además, acusan a los seguidores de los Hermanos Musulmanes de haber llevado a cabo con sus propias manos ataques a manifestantes, e incluso de torturarlos, "un trabajo sucio que, en la era del anterior presidente, se dejaba en manos de las fuerzas de seguridad y sus matones a sueldo".

Por todo ello, el comunicado considera que los temores expresados por estas mismas asociaciones cuando se cumplieron los 100 días del mandato de Mursi se han cumplido.

Las ONG lanzan varias recomendaciones a Mursi, que comienzan por la formación de un comité independiente de expertos para revisar la nueva Constitución -aprobada en diciembre en referéndum- y enmendar los artículos que colisionan con los principios de los derechos humanos y la democracia.

De igual forma, aconsejan el nombramiento de un nuevo fiscal general por parte del Consejo Superior Judicial y el cese de los cuestionamientos por parte del presidente y su partido de las resoluciones judiciales.

Las ONG instan asimismo en el documento a que se ponga fin a todas las prácticas de tortura en las comisarías y prisiones, y a garantizar el derecho de los manifestantes a protestar sin ser perseguidos por ello y sin sufrir agresiones sexuales, en el caso de las mujeres.