El general Ricardo Ramírez del Cid, ex director de la Policía Nacional de Honduras, señaló el jueves a la propia policía de ordenar el asesinato de un hijo, una acusación que el actual director de la institución consideró imprudente.

"No ha sido un asalto, se trata de una pantalla. Se ha dado una orden al interior de la institución, fue inducida desde la autoridad, de la institucionalidad... lo esperé desde la criminalidad, pero nunca esperé que desde adentro (de la institución) se me hiciera este daño" " dijo Ramírez del Cid a la radio América.

El general aseguró que un testigo de los hechos le informó que "la orden era secuestrar a mi hijo" y que "se hizo a través de miembros de la Mara 18 que estaban al interior de la Penitenciaria Nacional".

Óscar Roberto Ramírez Umaña, el hijo del general de 17 años, fue asesinado el domingo tras un tiroteo entre sus dos escoltas y 10 hombres armados y encapuchados que ingresaron al restaurante en el que cenaba.

El general pidió a los máximos cargos de la Seguridad del Estado "que renuncien" por considerarlos incompetentes. "No han hecho nada", sostuvo en referencia de al director general de la Policía, Juan Carlos Bonilla y al Ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla.

El actual director de la Policía criticó las declaraciones de su antecesor. "Hay que tener cuidado en el manejo de la información", expresó. Informó que como sospechoso del crimen "tenemos una persona detenida y he ordenado por escrito que se dé protección a esa persona para que pueda contar lo que pasó".

"Si (Ramírez del Cid) tiene alguna información, que se aboque a los equipos que están desarrollando la investigación", agregó Bonilla.

El presidente Porfirio Lobo dijo que las acusaciones contra las fuerzas de seguridad expresadas por el ex director son injustas. "No es la policía, son algunos miembros de la policía" y recordó que la institución está en un proceso de depuración aunque "es largo, a largo plazo, llevará años. Aún hay mucho por hacer".

En noviembre de 2012, tras seis meses de vigencia del proceso de depuración, sólo 33 agentes de los 14.500 con los que cuenta la fuerza habían sido separados por no superar las pruebas de polígrafo y descubrirse o que se habían auto-incriminado en la comisión de delitos, o habían consumido drogas o habían aceptado sobornos, según datos proporcionados por la dirección evaluadora y la Secretaría de Seguridad.

Los índices de impunidad en el país son muy altos. Según datos del Defensor del Pueblo, sólo llegan a juicio el 18% de las denuncias presentadas.

Honduras es el país con el mayor índice de homicidios del planeta, 91 por cada 100.000 habitantes, según la Oficina de Naciones Unidas para la Prevención del Crimen y el Delito. Para apoyar en el combate a la criminalidad, el gobierno ordenó a inicios de mes que el ejército realice tareas de patrullaje y vigilancia en la capital y otra de las principales ciudades del país, ambas acechadas por la delincuencia.