La nueva jornada de huelga convocada hoy por los sindicatos belgas para protestar contra los recortes salariales y del poder adquisitivo ha reunido a unas 30.000 personas en las calles de Bruselas, según datos de la policía, mientras que los organizadores elevan la cifra hasta los 40.000 participantes.

La protesta fue convocada por las principales organizaciones sindicales belgas bajo el lema "Por el poder adquisitivo, contra la congelación de salarios, por el mantenimiento íntegro del índice y por una fiscalidad más justa y más progresiva".

La marcha arrancó a las 10.00 GMT desde la estación del Norte de la capital, pasó por delante de las federaciones patronales de sectores como el vidrio, la construcción o las empresas, y concluyó en la estación del Sur de Bruselas hacia las 12.00 GMT sin que se registraran incidentes importantes.

Tras la protesta, delegaciones sindicales se reunieron con el ministro belga de Finanzas, Steven Vanackere, el de Pensiones, Alexander De Croo, y la de Empleo Monica De Coninck, para trasladares sus reivindicaciones.

Se trata de la segunda huelga contra los recortes que se convoca en Bélgica en este mes, después de que el pasado 8 de febrero miles de funcionarios federales se sumaran a paros generales y se manifestaran contra de la disminución de efectivos y de los medios atribuidos a los servicios públicos del país.

La manifestación ha suscitado las críticas del Partido Socialista francófono (PS, en el poder) y del flamenco (SP.A), cuyos dirigentes pidieron "más honestidad a los sindicatos" y que éstos reconozcan las acciones de "resistencia" a efectuar más recortes que está llevando a cabo el Gobierno de Elio Di Rupo.

El Parlamento belga aprobó este mes un presupuesto general para 2013 que incluye recortes para controlar el déficit del país, que aún deberá ahorrar 3.000 millones de euros para cumplir con el objetivo de mantenerlo en el 2,15 % este año.

La protesta no ha afectado al transporte a través de los aeropuertos belgas ni al tráfico ferroviario, aunque sí ha generado interrupciones y retrasos en el transporte público urbano e interurbano de la capital belga, según anunció Stib, la compañía gestora de dichos servicios.