Familiares y amigos de las 51 personas que perdieron la vida en el accidente ferroviario de Once, uno de los peores de la historia de Argentina, conmemorarán este viernes el primer aniversario de la tragedia con distintos actos de homenaje en el centro de Buenos Aires.

En el andén 2 de la estación de Once, una de las más transitadas de la capital, se leerán poemas en memoria de los fallecidos, para luego honrar su memoria con un festival de música en la céntrica Plaza de Mayo.

Un año después de que un tren chocara contra un andén causando la muerte de 51 personas y más de 600 heridos, la polémica sobre la investigación de lo que ocurrió y la asunción de responsabilidades sigue abierta.

Los familiares de las víctimas han criticado el silencio del Gobierno argentino sobre la tragedia, y han pedido que se excluyan las consignas políticas en los actos de homenaje.

"Para el Gobierno la tragedia no existió, es silenciada de manera metódica", dijeron este miércoles en rueda de prensa.

En vísperas de primer aniversario, el Senado argentino recordó con un minuto de silencio a los fallecidos en una sesión en la que la oposición solicitó que se vote un proyecto de homenaje.

El senador Gerardo Morales, del partido Unión Cívica Radical, leyó el nombre de cada una de las víctimas y subrayó la necesidad de homenajearlas.

Morales reclamó también la presencia en el Senado del actual ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, y del secretario de Transporte, Alejandro Ramos, para dar respuesta a cuestiones que, doce meses después, todavía no han quedado aclaradas.

El juez Claudio Bonadio elevó el martes a juicio oral y público la investigación del accidente, que tiene como principales imputados a los exsecretarios de Transporte Juan Pablo Schiavi y Ricardo Jaime por descarrilamiento culposo agravado y defraudación contra la administración pública.

Entre los otros 26 acusados figuran el conductor del tren siniestrado, Marcos Antonio Córdoba, y los hermanos Mario y Claudio Sergio Cirigliano, dueños de la empresa concesionaria de la línea Sarmiento en el momento del accidente, Trenes de Buenos Aires (TBA).

En medio de la investigación, el pasado día 9 fue asesinado de varios disparos tras un robo Leonardo Andrada, quien fue testigo de la tragedia ferroviaria.

Andrada condujo durante una parte del recorrido la formación ferroviaria que se estrelló en el accidente.

El día de la tragedia, había entregado el control del tren a Marcos Córdoba, el maquinista al frente de la formación en el momento de la tragedia y que se encuentra imputado en la causa.

El conductor fallecido había declarado ante la Justicia que el tren partió de la localidad bonaerense de Moreno (a unos 40 kilómetros de Buenos Aires) con un retraso de 20 minutos y por ese motivo a lo largo de las estaciones llegó a acumular el triple de su capacidad.

Según su testimonio, la sobrecarga provocaba que el convoy circulara con mayor lentitud y para frenarlo era necesaria una antelación superior a la habitual.

Seis días después del siniestro, el Gobierno argentino intervino TBA y en mayo pasado le retiró la licencia de explotación de dos líneas por deficiente estado de conservación y mantenimiento del material rodante y deterioro de la capacidad y calidad de los servicios prestados.

Además de la causa por el accidente, otro juez, Sebastián Ramos, abrió en diciembre pasado otra investigación sobre el destino de los millonarios subsidios que el Estado pagaba a TBA.