Miles de chiíes que protestaban desde hace días en la ciudad paquistaní de Qüetta por la inacción policial ante las matanzas de fieles de esta rama del islam empezaron hoy a retirarse, informaron a Efe fuentes oficiales y manifestantes.

Las concentraciones comenzaron a disolverse poco antes del mediodía local tras horas de informaciones contradictorias, según las cuales las autoridades y representantes chiíes aseguraban que la protesta había acabado y la policía afirmaba lo contrario.

"Aún quedan entre mil y dos mil personas", afirmó a Efe una fuente policial, que precisó que el grueso de los concentrados depusieron su protesta a lo largo de la mañana y se dirigieron en masa al cementerio local.

Entre los manifestantes había familiares de los fallecidos en el atentado del sábado, que hasta hoy se negaban a enterrar los 113 cadáveres que dejó el ataque como forma de presión para que las autoridades actuasen contra los autores de la matanza.

El ministro de Información y portavoz oficioso del Gobierno, Qamar Zamán Kaira, y uno de los principales representantes de la comunidad chií, Alama Amín Shahid, aseguraron ayer a última hora que se había llegado a un acuerdo para poner fin a las protestas.

Sin embargo, esta mañana la mayoría de los manifestantes se negaban aún a abandonar las calles al no ver satisfecha su demanda de que el Ejército se haga cargo de la seguridad de la ciudad ante la ineficacia mostrada por las autoridades civiles y la Policía.

"Anoche el Gobernador y Amín Shahid hablaron con representantes de las Fuerzas Armadas y estos se negaron a asumir el control de la ciudad", explicó hoy a Efe un miembro del la formación chií Maylis-e Wahadat Muslimin (MWM), Masud Alí.

De acuerdo con medios locales, el jefe del Ejército, Ashfaq Pervez Kiyani, se mostró dispuesto a intervenir en un encuentro mantenido ayer con el primer ministro, Rajá Pervez Ashraf, pero fue este quien descartó la intervención militar por innecesaria.

La Policía de Qüetta desveló a Efe, sin embargo, que un oficial del Ejército está al mando del operativo policial lanzado desde el lunes contra los autores de las matanzas ocurridas el pasado sábado y hace cerca de un mes, que dejaron más de 200 muertos entre ambas.

"La operación llega tarde, tendrían que haberla empezado tras el atentado del pasado enero", lamentó Masud Alí, quien afirmó que aún así la comunidad chií va a dar "una última oportunidad al Gobierno para que actúe contra los terroristas".

El operativo de las fuerzas de seguridad, que según el ministro Kaira ha conseguido el arresto de 170 personas, acabó ayer con la vida de cuatro presuntos miembros del grupo autor de los ataques, Lashkar-e-Yhangvi, entre ellos uno de sus líderes, Shah Wali.