Luego de pasar a la historia como la primera mujer que llega a la alcaldía de Lima, Susana Villarán hizo algo que ninguno de sus predecesores se había animado a hacer en las últimas décadas: intentó erradicar la informalidad y las mafias que imperaban en el mercado mayorista de la ciudad y formalizar y reorganizar el caótico servicio de transporte público, que ahoga de vehículos chatarra y contamina a la capital peruana.

La combativa alcaldesa pagó caro su osadía. Se granjeó numerosos enemigos que no se quedaron cruzados de brazos y lograron convocar a una consulta popular este 17 de marzo en la que se decidirá si se las destituye o no.

Sus perspectivas de sobrevivir son inciertas. Hace dos meses, el pronóstico le era totalmente desfavorable y un 60% de limeños afirmaban que iban a votar por el SI a la revocatoria de la alcaldesa, de acuerdo con la consultora Ipsos Apoyo. Pero la tendencia empezó a revertirse lentamente, lo que abre un resquicio de esperanza para Villarán y sus posibilidades de sobrevivir al referéndum.

Según el último sondeo de Ipsos Apoyo, divulgado el domingo pasado, el 50% de los limeños votará a favor de revocarla. La encuesta tiene un margen de error de más/menos 3,9%.

"Voy a pelear con uñas y dientes por el bien de Lima. Lo voy a hacer porque creo que es injusto que se use una figura constitucional para arrancar una autoridad que ha sido legítimamente elegida sin que haya una razón de fondo, salvo un descontento popular que puede variar en el tiempo", dijo Villarán en una entrevista con The Associated Press en su despacho en la alcaldía de Lima.

Los pedidos de revocatoria de funcionarios no son algo frecuente, pero hay algunos antecedentes, incluidos el del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien salió airoso en 2003, y del gobernador de California Gray Davis, quien sí resultó destituido en 2004. En Bogotá, en tanto, se están reuniendo firmas para tratar de revocar al alcalde Gustavo Petro.

Villarán, una defensora de carrera de los derechos humanos de tendencia izquierdista, es percibida como honesta, pero muchos de los ocho millones y medio de limeños cree que no ha trabajado bien ni ha hecho obras importantes durante los dos años que lleva su gestión. Al fin de cuentas, los capitalinos se acostumbraron en los últimos ocho años a ver obras de concreto y cemento, como pistas nuevas, puentes, plazas y fuentes decorativas, promovidas por su popular predecesor, Luis Castañeda Lossio.

En las últimas semanas Villarán ha sido tildada de "incapaz" y soportado apodos como "Lady Vaga" y "Villaharagán".

Villarán, y varios analistas, dicen que los rivales políticos de la alcaldesa y algunos sectores económicos incómodos con su gestión alientan la revocatoria pues quieren que el municipio de Lima vuelva a ser una gallina de huevos de oro para contratistas donde campea la corrupción.

"Hay muchos intereses de tipo político (detrás de la revocatoria)... Hay intereses que usan la municipalidad como un trampolín para regresar a privilegios o mantenerse en la informalidad, (y) lucrar", dijo la alcaldesa.

Villarán afirma que invirtió más que su predecesor en obras de infraestructura y que su error es no haber publicitado lo suficiente los proyectos que ejecutaba. Dice que quería diferenciarse de Castañeda, que colocaba placas recordatorias con su nombre en cada obra que inauguraba.

Los impulsores de la revocatoria, en tanto, sostienen que se hacen eco de lo que dice la población limeña, buena parte de la cual desaprueba la gestión de la alcaldesa.

"Acá no hay dos candidatos, uno frente al otro, lo que hay es una autoridad enfrentada a su propia obra... Lamentablemente donde uno toca los temas (las obras) de la gestión de la señora, no hay algo que valga la pena", dijo a la AP el abogado Marco Tulio Gutiérrez, cabeza visible de la campaña por la revocatoria.

Gutiérrez, quien fue consultor en temas legales durante la gestión de Castañeda, inició la campaña de recolección de firmas para revocar a Villarán en enero del 2012 y consiguió en pocos meses 1.200.0000 firmas, tres veces más de las 400.000 requeridas, según afirma.

Hay quienes sospechan que detrás de la campaña se encuentran el ex alcalde Castañeda y su partido Solidaridad Nacional, a quienes no habría gustado que Villarán emprendiera una tarea de fiscalización de su gestión apenas asumió la alcaldía.

Circula un audio de una conversación difundido en julio del año pasado en el que a Gutiérrez se le escucha decir: "Lucho (Castañeda) volverá a la alcaldía y yo volveré a ser consultor de 74.000 soles (28.700 dólares). De repente será más".

Gutiérrez dijo que el audio había sido manipulado y que la campaña por la revocatoria es financiada con aportes y donativos voluntarios.

Villarán no tiene dudas que Castañeda está detrás de la campaña en su contra. El ex alcalde lo niega, aunque ha dicho que votará para que Villarán sea revocada.

"En el trasfondo (de la revocatoria) hay una rivalidad política. La gestión de Susana Villarán planteó desde el inicio una confrontación con Solidaridad Nacional, una confrontación en términos de diferenciarse de la gestión (de Castañeda), haciendo un balance de lo anterior, señalando problemas que habían habido, denuncias, y creo que eso le generó problemas políticos", comentó la analista política Giovanna Peñaflor.

Castañeda, que gobernó la alcaldía limeña por ocho años con una reelección de por medio y dejó el cargo en 2010 con una popularidad de 80%, fue casi desde el comienzo un duro crítico de la gestión de Villarán.

En los primeros meses de 2011, Villarán divulgó el informe sobre la administración de su antecesor y dijo que había encontrado un gasto innecesario de recursos, falta de transparencia, presupuestos inflados y entrega de obras inconclusas.

Muchos desaprobaron su actitud hacia un ex alcalde muy querido, que es recordado por haber construido durante su gestión cientos de escaleras en los cerros que circundan Lima, donde viven miles de familias pobres carentes de los servicios básicos, obras de infraestructura vial y haber creado una red de hospitales que brindan atención médica a muy bajo costo.

En junio de 2011, cuando Villarán tenía apenas seis meses en la alcaldía, Castañeda declaraba a los medios de prensa: "Si no mejora (su gestión) y se sigue agravando, y se hace daño a la ciudad, el pueblo es sabio y tomará la decisión correcta. Si el pueblo la puso el pueblo tiene la potestad de quitarla".

Según las encuestas, Castañeda encabeza las preferencias de los limeños en caso de realizarse nuevas elecciones municipales si es que prospera la revocatoria a Villarán.

La alcaldesa, educadora de profesión con estudios incompletos de sociología y madre de tres hijos, fue elegida en noviembre de 2010, de la mano de una coalición de partidos de izquierda, tras derrotar por poco margen a la favorita, la abogada Lourdes Flores, que tenía el apoyo de la derecha y los sectores medios y altos. Villarán decía representar a una "izquierda moderna, progresista y pacifista, del siglo XXI", y ponía como ejemplo el gobierno de la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, su amiga.

Con su elección se convirtió en la primera mujer elegida democráticamente como alcaldesa de Lima y su triunfo significó el retorno de la izquierda al municipio capitalino por primera vez desde 1987.

En su carrera profesional, Villarán investigó abusos contra las mujeres en Colombia, Guatemala y Nicaragua, como miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y criticó a Hugo Chávez. También fue una férrea crítica del gobierno autoritario de Alberto Fujimori (1990-2000) y a la caída de éste, fue designada ministra de la Mujer durante el gobierno de transición de ocho meses de Valentín Paniagua.

La mayoría de los partidos políticos, incluido el Partido Popular Cristiano de Flores, se oponen a la revocatoria, lo mismo que intelectuales, activistas, laureados deportistas, artistas y otros, quienes consideran que ocasionaría más perjuicios que beneficios a la ciudad. Afirman que el proceso para elegir una nueva autoridad municipal que complete el mandato de Villarán hasta el 2014 significaría la paralización de Lima y representará un gran gasto (se habla de 41 millones de dólares). El presidente Ollanta Humala también le ofreció su respaldo.

"Traerse abajo un gobierno, en un referéndum de revocatoria, solo porque no te gusta, o peor, porque quieres acelerar tu retorno al poder es un terrible precedente para la democracia", opinó Steven Levitsky, profesor de la Universidad de Harvard, quien sigue de cerca la política peruana.

Otro actor político que se sumó a la campaña por la revocatoria es el Partido Aprista del ex presidente Alan García, quien, al igual que Castañeda, dice no tener nada que ver con el movimiento.

Entre las diversas hipótesis que se barajan para explicar el interés de García de apoyar la revocatoria están el que el ex mandatario preferiría que Castañeda retorne al municipio capitalino, de modo de tener un rival menos en las elecciones presidenciales del 2016.

La popularidad de Villarán se derrumbó rápidamente. Del 46% con el que inició su mandato en enero de 2011, cayó a 18% en noviembre de ese año, y el mayor descontento hacia su gestión se concentró en los sectores más pobres.

Precisamente las tareas más complicadas emprendidas por Villarán, como la reforma del transporte público y el desalojo y traslado del mercado mayorista de La Parada, son las que generaron un gran malestar y la percepción en las clases populares de que su alcaldesa no tenía sensibilidad social.

En el primer caso, muchos vendedores ambulantes informales que trabajaban en los alrededores de La Parada sienten que fueron despojados de su fuente de sustento, luego que el mercado fuera cerrado en una operación policial en octubre pasado que dejó como saldo cuatro muertos.

También los choferes de mototaxis y minibuses se sienten amenazados por la reforma del transporte que los dejará fuera de circulación para permitir solamente la operación de grandes autobuses.

"No es justo, nosotros nos buscamos la vida, y de esa manera nos afecta", dijo Marabelo Alania, de 38 años, chofer de una mototaxi, mientras se tomaba un descanso frente a un mercado en el populoso distrito de San Juan de Lurigancho.

Villarán dice que los grandes cambios son difíciles pues siempre hay personas que son afectadas de manera negativa, pero ella asegura que está buscando la manera de compensarlas.

"(Al final) Los cambios van a tener un impacto sobre su vida extraordinario, su calidad de vida va a cambiar positivamente, pero ellos no lo pueden percibir en este momento", manifestó.

La alcaldesa, por otro lado, cree que el hecho de ser mujer ha influenciado en la animadversión que dice haber soportado desde el inicio de su mandato.

"Hay sadismo político en muchas de las cosas que se dicen de mí, y es parte de la violencia política contra la mujer", afirmó. "Yo soy mujer, soy madre, soy abuela, veo la sociedad y la siento como mujer, y actúo como mujer. No se me ha pegado la forma masculina de hacer política, gracias a Dios", dice soltando un suspiro de alivio y esbozando una amplia sonrisa.

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Colaboró con esta información el periodista Frank Bajak de AP Lima.

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Carla Salazar en Twitter: http://twitter.com/cardensal