Los griegos se echaron hoy a la calle una vez más durante una nueva huelga general, la primera de 2013, contra las medidas de austeridad y la política del Gobierno del conservador Andonis Samarás.

"¡Que se vayan todos: el Gobierno, el FMI y la troika! Con ellos no hay futuro para Grecia", denunció Mijalis, un profesor de 56 años desempleado desde hace dos que vive de la pensión de su mujer, Ada, de 60 años.

Con carteles contra las medidas de austeridad y coreando consignas contra el Gobierno, decenas de miles de personas -40.000, según la Policía, y 200.000, de acuerdo con los sindicatos- pasaron por la céntrica Plaza de Syntagma, frente al Parlamento griego.

Algo que Rula, una mujer de 48 años y también desempleada, consideraba insuficiente: "Deberíamos estar todo el día en la calle. Están haciendo retroceder los derechos laborales a los que teníamos hace 100 años. Estoy muy decepcionada".

La huelga ha tenido un seguimiento masivo, según los sindicatos convocantes, GSEE y ADEDY, que calcularon que alrededor de un 80 % de los trabajadores se ha sumado a la convocatoria.

Al paro estaban convocados funcionarios, personal sanitario, abogados, ingenieros, profesores, empleados de banca y trabajadores de puertos y aeropuertos, entre otras profesiones, si bien la huelga no era de 24 horas en todos los sectores.

En los aeropuertos, por ejemplo, hay cancelaciones y retrasos entre las 04.00 y 07.00 GMT y las 15.00 y 19.00 GMT.

En hospitales y clínicas hubo servicios mínimos y los medios de transporte urbanos -excepto los trenes de cercanías- funcionaron durante el día para permitir a los manifestantes llegar hasta el centro de la ciudad.

Los medios de comunicación habían adelantado la huelga al martes para poder hacer un seguimiento informativo de la jornada de hoy.

Sin embargo, en sectores como el comercio minorista la huelga apenas tuvo seguimiento, como pudo comprobar Efe.

La convocatoria de huelga estaba dirigida a "repeler las medidas antisociales, ineficaces y contrarias a los trabajadores de un Gobierno autoritario", según el manifiesto de los sindicatos.

Aunque por el momento no hay más medidas de austeridad en el horizonte -de hecho, algunos miembros del Ejecutivo han asegurado que no habrá nuevos recortes de salarios y pensiones este año- el empeoramiento de la situación económica ha provocado la respuesta sindical.

Los representantes de los trabajadores se quejan, además, de la extinción de facto de los convenios colectivos que engloban a 600.000 trabajadores a causa de las medidas firmadas por el Gobierno con la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), que llegará la próxima semana a Atenas para revisar el cumplimiento del programa de ajuste.

El presidente del sindicato GSEE, Yannis Panagópulos, denunció que los "errores" de cálculo de la troika y del Gobierno "han destrozado un pueblo entero" y son los trabajadores los que "están pagando el precio más alto".

Además, pidió que, "en tanto que siga la política desastrosa del Gobierno siguiendo las órdenes de la troika", la gente continúe "luchando".

El desempleo se ha disparado en Grecia desde la intervención económica del país por parte de la terna y, conforme a los últimos datos del pasado noviembre, afecta ya al 27 % de la población activa y a casi el 61 % de los menores de 25 años.

Es el caso de Eleni Tziortzi, de 29 años, que no encuentra empleo desde hace cinco años y que confesó a Efe que ve el futuro "muy difícil", por lo que se plantea emigrar.

"Estoy muy decepcionada porque hay mucho desempleo, no hay esperanza en este país, nos han robado los sueños. Hay mucho miedo y mucha tristeza. Por eso estoy aquí, para resistir contra todo esto", apuntaba Vaso, una estudiante de 22 años.

"No puede haber salida de este desastre en el marco del memorándum. La única salida es mayor democracia, independencia y desarrollo justo", afirmó Alexis Tsipras, líder del izquierdista Syriza y jefe de la oposición.

La marcha en Atenas transcurrió en relativa calma, aunque se produjo algún incidente, como el intento de quema de un vehículo por parte de un grupo violento o choques aislados entre manifestantes y policías.

En otras ciudades del país también hubo protestas y, por ejemplo, en las localidades de Larisa y Janiá los agricultores, que bloquean desde hace tres semanas las carreteras por el atraso en los pagos y la subida de impuestos, se unieron a los manifestantes.

En Iraklio, la mayor ciudad de la isla de Creta, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y agentes antidisturbios, informaron medios locales.

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Andrés Mourenza