El nuevo aeropuerto de Quito recibió hoy su primer vuelo, procedente de Guayaquil, con lo que se inauguraron oficialmente las operaciones del aeródromo después de que anoche se cerrara el que funcionó más de medio siglo y que quedó enclavado en el área urbana.

El vuelo de la aerolínea nacional Tame aterrizó sin contratiempos aparentes en el nuevo aeropuerto, localizado en un valle aledaño a Quito, en el sector de Tababela, a unos 18 kilómetros del centro de la capital.

La ceremonia de inauguración del aeropuerto, con una pista de 4.100 metros, la más grande de América Latina, según su Ayuntamiento, tuvo lugar ayer con la presencia del presidente Rafael Correa y el alcalde de Quito, Augusto Barrera.

Situado a 2.400 metros sobre el nivel del mar, el nuevo aeropuerto facilitará vuelos directos hacia lugares como Madrid, Amsterdam, Sao Paulo y Nueva York.

Eso era impensable en el aeropuerto enclavado en la ciudad pues los aviones debían despegar con media carga de combustible debido a su gran altitud, 2.800 metros sobre el nivel del mar, y su corta pista.

Toda la estructura de los edificios del nuevo aeródromo está calculada para soportar un terremoto de 9 grados en la escala de Richter, algo importante en un área sísmica como Ecuador, y puede resistir un incendio de hasta 700 grados de temperatura.

Equipado con tecnología de última generación para el control de tráfico aéreo y con una torre de control de 41 metros de alto, el nuevo aeropuerto, bautizado con el mismo nombre del antiguo, "Mariscal Sucre", tiene aún planes de crecimiento, incluida una segunda pista.