El cuerpo de Lucas Meneghini, de 20 años, fue hallado entre los hierros retorcidos de un tren en uno de los peores accidentes ferroviarios de la historia Argentina. Un año después, su madre tiene una certeza: la tragedia puede repetirse.

En la mañana del 22 de febrero de 2012, un tren de la línea ferroviaria Sarmiento impactó en la cabecera del andén de la estación terminal Once de Septiembre de la capital argentina, causando la muerte de 51 personas — entre ellas, una mujer embarazada — y heridas a otras 789.

Una investigación judicial que comprobó el estado deplorable del tren siniestrado repartió responsabilidades entre los operadores privados del Sarmiento y los funcionarios que tenían a su cargo el control del sistema ferroviario. La tragedia fue el primer daño severo a la imagen de la presidenta Cristina Fernández tras su reelección en octubre de 2011 con el 54% de los votos.

El gobierno ha puesto empeño y millones de dólares en un ambicioso plan para mejorar los trenes justo antes de las elecciones legislativas de este año, consideradas trascendentales para el futuro político de la presidenta. Para los familiares de las víctimas de Once y los usuarios del Sarmiento, las medidas adoptadas son apenas un "maquillaje" que no alcanza para revertir la ineficiencia en la gestión del transporte público durante la última década.

"Corremos riesgo de que esto vuelva a suceder porque el gobierno no se hace cargo de lo que pasó y de que esto se pudo haber evitado", dijo María Luján Rey, a pocos metros del andén donde el cuerpo de su hijo Lucas fue hallado bajo uno de los vagones 60 horas después del accidente.

Dos ex secretarios de Transporte y otros funcionarios del área, junto con los dueños de la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), operadora del ferrocarril Sarmiento desde 1995, y el maquinista del tren están entre los imputados por el accidente y serán sometidos a juicio oral antes de fin de año.

La instrucción a cargo del juez federal Claudio Bonadío determinó que los trenes "presentaban deficiencias de directa repercusión en la seguridad del servicio y los usuarios" y responsabilizó a TBA por un "paulatino y creciente abandono de las tareas primarias de mantenimiento y la total ausencia de interés por las circunstancias particulares en que se desarrollaba la concesión, generándose así un riesgo impropio".

Desde 2003, cuando asumió como presidente Néstor Kirchner, el difunto esposo de la actual mandataria, el gobierno destinó más 4.000 millones de dólares para obras de infraestructura del servicio ferroviario y otros varios cientos de millones en subsidios — en 2012 fueron 920 millones de dólares — para mantener baratos los pasajes de tren, utilizado principalmente por los sectores populares.

En el área metropolitana operan, además del Sarmiento, otras seis líneas de trenes, que transportan en promedio cada una unos 100 millones de pasajeros al año. Al igual que en la línea Sarmiento, el servicio en todas ellas es deficiente y la condiciones de seguridad igual de precarias.

Según el informe judicial, "lejos de que los constantes aumentos de las sumas otorgadas se vieran reflejados en una mejora de servicio, sólo quedó en evidencia un severo deterioro en todos los aspectos que hacían a la prestación".

Y apunta que los ex secretarios de transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi "se encontraban en cabal conocimiento... de las graves deficiencias que rodeaban la prestación del servicio por parte de TBA, pese a lo cual permitieron su continuidad sin adoptar medida alguna tendiente a modificar la vergonzosa realidad".

Jaime y Schiavi están procesados por incumplimiento de los deberes de funcionario público, defraudación por administración fraudulenta, daños no intencionales a la propiedad, atentado ferroviario y asociación ilícita.

La defensa de los directivos de TBA argumentó que el accidente no fue el resultado de fallas de infraestructura o deficiente mantenimiento sino de la negligencia conductiva del maquinista. En tanto que los ex secretarios de transporte negaron su responsabilidad en el siniestro.

Según un sondeo realizado por la consultora independiente CK Consultores en días previos a cumplirse el primer aniversario del accidente, el 46% de los encuestados considera al gobierno como el máximo responsable de la tragedia.

"(La política ferroviaria) es un déficit sumamente importante del gobierno. Y en esa línea de tren viaja gran parte de los votantes pasados y potenciales de Cristina", opinó Celia Kleiman, directora general de CK Consultores.

La experta afirmó que para el gobierno "es importante mostrar mejoras en el servicio de trenes en un año electoral". Analistas y dirigentes opositores creen que si el kirchnerismo mantiene el control del Congreso en los comicios de octubre, impulsará una reforma de la Constitución para que Fernández pueda competir por un tercer período en 2015.

Desde el accidente, el gobierno le quitó a TBA la concesión del servicio del Sarmiento y asumió su manejo, elevó la secretaría de Transporte al rango de ministerio y anunció una inversión de unos 3.500 millones de dólares para reparación del material rodante, renovación de vías y estaciones y soterramiento de la línea. También se compraron más de 400 vagones a la empresa China CSR que se prevé llegarán al país a principios de 2014.

Y no se cobra pasaje a quienes viajan con destino a Once desde los suburbios del oeste.

Para los pasajeros frecuentes del Sarmiento que caminan a paso apurado en Once las mejoras son apenas perceptibles y está latente el temor a otro accidente.

"Se viaja cada día peor", aseguró Néstor Brítez, un obrero de la construcción de 37 años. "Viajas apretado, nunca se llega a horario. Es muy raro que se viaje bien".

Daniela Suárez, de 38 años, empleada de una compañía de seguros de autos, sostuvo que "no hicieron nada hasta ahora. No están cobrando el boleto, pero eso no soluciona nada".

Una informe de la organización VIAS SARMIENTO — creada tras el accidente por usuarios, sindicalistas y dirigentes sociales para controlar las condiciones del servicio — difundido en enero denunció que "el estado del material rodante sigue estando en malas condiciones en una parte considerable del mismo" y que las estaciones son, prácticamente, iguales a lo que eran cuando en septiembre comenzamos con esta iniciativa y desde las autoridades se anunciaban fuertemente obras para ellas".

"Solo se ha procedido a mejorarle la estética a algunas estaciones a partir de pintura y otras refacciones exteriores, pero nada en lo atinente a la funcionalidad", denunció VIAS SARMIENTO. Alertó que "el estado del material rodante sigue estando en malas condiciones en una parte considerable" y que "la seguridad en andenes, paso niveles e infraestructura definitivamente está sujeta a la suerte".

En el sitio de internet de esta organización los pasajeros publican a diario fotos de formaciones en mal estado, descarrilamientos y otros incidentes.

"Cuando uno promete algo y no lo cumple, a mí me enseñaron que eso es una mentira. Y estamos llenos de mentiras del Poder Ejecutivo. Ya me harté de escuchar las mentiras de la presidenta", se lamentó Angel Cerricio, quien perdió a su hijo Matías y a su nuera Natalia en el accidente.

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Contribuyó con este reporte la periodista Jessica Weiss.