El desempleo en América Latina afecta a un 14,6 % de jóvenes entre 15 y 24 años y es un tema "serio", que reclama atención y políticas de creación de empleo, dijo hoy en Panamá un experto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El especialista de la OIT para América Latina y el Caribe, el español Guillermo Dema, señaló a Efe que el desempleo juvenil "prácticamente" triplica en la mayoría de los países de la región "la tasa de desempleo del resto de los trabajadores".

Dema, que participó este martes en Panamá en un foro sobre "Empleo juvenil decente", afirmó que la situación, aunque no es nueva, "es seria" pues se habla en este momento de que hay unos 106 millones de jóvenes en América Latina, de entre 15 y 24 años, que se encuentran desempleados.

Sobre el mercado laboral juvenil en Panamá, en un escrito de Dema al que tuvo acceso Efe, el experto señala que "las condiciones laborales en la población juvenil ocupada han mejorado, pero continúan siendo más adversas que las de la población adulta".

En Panamá, la baja en la tasa de desempleo se ha dado tanto en la población juvenil (15-24 años) como en la población adulta (25 años a más) y en proporciones similares, pero aún así, al 2012 la tasa de desempleo juvenil es "casi 4 veces más alta que la de la población adulta".

La tasa de desempleo en Panamá se ubica en el 4 % según los datos oficiales.

Dema explicó que siempre los jóvenes tienen mayores tasas de desempleo que el resto de los trabajadores y que quizá, a raíz de la crisis financiera, se ha puesto "la lupa" y situado el asunto del empleo en el centro de la agenda.

Alertó que el problema "no es más que la punta del iceberg", porque la calidad de los empleos para los jóvenes está en deterioro, con altos niveles de precariedad y malas condiciones de trabajo.

Destacó que en América Latina 7 de cada 10 empleos para los jóvenes se crean en el sector informal de la economía, y que un 53 % de los que trabajan lo hacen sin cobertura de seguridad social.

En el Foro celebrado este martes, organizado la Fundación del Trabajo de Panamá, Dema citó cifras de la OIT que dan cuenta que el empleo informal de los jóvenes es 30 % más elevado que para los adultos.

También hay una cifra o porcentaje parecido de jóvenes que están trabajando que no cotizan en ningún tipo de sistema de pensiones y que tienen en riesgo su seguridad futura, indicó.

Además, agregó, "los trabajos en que están ocupados son de muy baja productividad y no les permiten desarrollar trayectorias laborales que les faciliten tener una ascensión social".

Gran parte de estos jóvenes también se hallan fuera de las negociaciones o convenciones colectivas y de gran parte de las garantías laborales.

"Son temas que evidentemente nos deben preocupar a todos", afirmó el experto en trabajo infantil y empleo juvenil de la OIT.

Otro tema "preocupante" para Dema es la falta de formación de los jóvenes para la oferta y demanda del mercado laboral.

Recordó que en América Latina el 41 % de los empresarios manifiestan tener "serios problemas" para cubrir vacantes y puestos de trabajo que demandan "porque no encuentran a jóvenes capacitados en determinadas áreas".

La falla radica en que se está formando a jóvenes en "áreas que no tienen sus correlatos con las demandas del mercado".

Entre los primeros cinco de diez puestos más difíciles de cubrir en América Latina, según un cuadro presentado por Dema, están los de ingenieros, técnicos, representantes de ventas, oficios manuales calificados y operarios de producción.

Otra situación es la que atraviesa un "alto porcentaje" de jóvenes que no trabajan ni estudian, lo cual, dijo, "es un tema preocupante pero que no debiera ser foco de alarma social".

En el caso de la región se trata de aproximadamente un 20 % de jóvenes que no están trabajando ni estudiando, en su mayoría (80 %) mujeres.

Además, según el experto español, hay un porcentaje "importante" de estos jóvenes que están inactivos y que tampoco buscan empleo o no quieren buscarlo por estar "desalentados" o no confiar en hallar un trabajo que cumpla sus "mínimas expectativas".

"Esto amerita también el desarrollo de políticas y programas específicos dirigidos a este segmento de la población", resaltó.