Con el encierro en prisión el martes de cuatro ex jerarcas del feudo alemán Colonia Dignidad empezó a cerrarse un prolongado período de horrores y violaciones a los derechos humanos contra menores y opositores a la dictadura del general Augusto Pinochet, 1973-1990.

El ministro Hernán González, de la Corte de Apelaciones de Talca, dio el "cúmplase" de la sentencia de prisión para los ex seguidores de Paul Schaefer, quien militó en las juventudes hitlerianas antes de emigrar a Chile y fundar el enclave donde era amo y señor.

Las penas contra los acusados, en su mayoría alemanes, fueron ratificadas el pasado 25 de enero por la Corte Suprema, cuya decisión es inapelable, y el martes empezaron a cumplirlas, unos en la cárcel y otros en libertad.

El abogado querellante Hernán Fernández, que batalló por muchos años para condenar a los ex jefes de Villa Baviera, más conocida como Colonia Dignidad, declaró a radio Cooperativa que "este es el minuto final de estos crímenes atroces cometidos en Chile, en nuestro territorio, cometido por ciudadanos alemanes en complicidad con chilenos".

"(Es) la hora final de estos jerarcas que durante 50 años vivieron en impunidad y cometieron delitos en contra de tantas víctimas", agregó.

El juez González se trasladó hasta el juzgado de Parral, 350 kilómetros al sureste de Santiago, donde notificó personalmente a los sentenciados, que fueron ingresados a un penal en Cauquenes, en el sur.

Desde que Schaefer ingresó a la cárcel, en 2005, el enclave alemán comenzó lentamente a desmoronarse. Algunos huyeron de la colonia, otros se quedaron, pero viviendo más libremente y en los últimos años el lugar se ha convertido en un centro turístico.

Entre los condenados figuran Gerard Mucke Koschitzke y Gunter Schaffrik Bruckmann, cuyas penas suman 11 años de cárcel cada uno por cargos de violación de menores, abusos sexuales de niños, secuestro y negativa de devolución de menores.

Otro ciudadano alemán y un chileno fueron condenados a cinco años de presidio por delitos también relacionados con abusos y violación de niños.

El alemán Gerd Seewald Lefevre no se presentó, por lo que el juez González dictó orden de detención en su contra. Otros 13 cumplirán bajo libertad vigilada penas que van desde los 541 días hasta los 5 años de prisión por complicidad en los crímenes sexuales contra niños.

El ex jerarca alemán doctor Harmutt Hopp Miotte, uno de los más cercanos a Schaefer, fue sentenciado a 5 años de cárcel, pero huyó a Alemania, país que se negó a extraditarlo a Chile.

Schaefer murió en la cárcel, en abril de 2010. Estaba condenado a casi 30 años por una veintena de delitos de violaciones y abusos de niños.

Era tal el poder y pavor que ocasionaba el ex cabo nazi entre sus seguidores, que incluso disponía quiénes se podían casar con quién, y además mantenía a los matrimonios en pabellones separados.

Ex habitantes de la colonia declararon a la justicia que Schaefer los hacía trabajar como esclavos y que nunca les pagó sueldo, ni les dio seguridad social. Sin embargo, eran fieles seguidores suyos y entre muchas otras funciones, mantenían vigilado el único camino de acceso a la extensa finca, cercana a Parral, para que no se acercaran intrusos.

Los chilenos que colaboraron con Schaefer se asimilaron a la cultura alemana e incluso hablaban con un timbre extraño el español. El ex líder de la colonia también contó con el apoyo de Pinochet y de políticos derechistas que hoy ocupan cargos en el congreso y en el gabinete del presidente Sebastián Piñera.

Diversas investigaciones judiciales establecieron que varios opositores al régimen de Pinochet desaparecieron en el interior de la colonia y que otros lograron sobrevivir a las torturas.

En agosto del año pasado un grupo de policías y militares fueron arrestados por el secuestro y desaparición del matemático estadounidense Boris Weisfeiler Bernstein, cuyo rastro se perdió hace 27 años, en plena dictadura militar, mientras realizaba una excursión cerca de Colonia Dignidad, sin saber que se adentraba en las puertas del infierno.

Weisfeiler, que vacacionaba en el sur, desapareció entre el 3 y el 5 de enero de 1985 porque los policías pensaron que pos sus vestimentas, de tipo militar, podría ser un "extremista" que había ingresado a Chile desde Argentina, según declararon a la justicia.

Contaron la historia a una patrulla militar, y policías y soldados hicieron desaparecer a Weisfeiler hasta ahora. Algunas versiones señalan que le dispararon por la espalda desde un puente, y que su cuerpo cayó a un caudaloso río.