Las fuerzas de seguridad paquistaníes han matado hoy a cuatro sospechosos vinculados a la matanza, el pasado sábado, de cerca de 90 fieles de la rama islámica chií en la ciudad de Quetta, en el oeste del país, informaron a Efe fuentes oficiales.

La operación policial contra los autores de la masacre se inició anoche por orden directa del primer ministro, Rajá Pervez Ashraf, y en ella han sido detenidos además "varios sospechosos que iban armados", según una fuente policial de Quetta.

En un comunicado emitido hoy por la oficina de Ashraf se señala que la operación, aún en marcha, tiene como objetivo "eliminar a los responsables de jugar con las vidas de civiles inocentes y restaurar las paz y la seguridad en Quetta".

El atentado del sábado fue calcado a otro ocurrido hace poco más de un mes y ambos han sido reivindicados por el grupo radical sectario Lashkar-e Jhangvi, uno de cuyos suicidas detonó un camión cargado con una tonelada de explosivo y mató a casi 90 personas.

Las fuentes de las fuerzas de seguridad consultadas por Efe han rehusado concretar si los sospechosos arrestados y muertos en la operación pertenecen a ese grupo armado, y se han limitado a afirmar que se trata de "terroristas".

La matanza del pasado sábado ha inflamado los ya exaltados ánimos de la comunidad chií del país (cerca de 40 millones de personas), y desde el domingo arrecian las protestas en las principales ciudades paquistaníes, en espacial Quetta.

Qadir Alí, un portavoz del Partido Democrático Hazara, que representa a fieles chiíes, dijo a Efe que la operación policial en marcha "no es suficiente" y que solo la entrada del Ejército para tomar el control de la seguridad en Quetta acallará las protestas.

En las calles de esa ciudad se encuentran concentrados desde ayer cerca de diez mil chiíes, entre ellos los familiares de los fallecidos el sábado, que se han negado a enterrar los cadáveres de las víctimas hasta que los militares tomen cartas en el asunto.

Tras la matanza del pasado enero, que también se cobró la vida de cerca de 90 personas, los chiíes depusieron su protesta tras la destitución del Gobierno regional y las promesas, hasta ahora incumplidas, del primer ministro de actuar contra los terroristas.

El Tribunal Supremo del país, ha entrado a actuar de oficio en este asunto y su presidente, el juez Iftikhar Chaudhry, ha criticado hoy durante una vista que no se hubiera puesto en marcha ninguna acción policial contra el grupo Lashkar-e Jhangvi.

Según medios locales, la máxima autoridad judicial del país afirmó que las agencias de inteligencia han fracasado por completo en su labor y calificó de "incomprensible" que las fuerzas de seguridad no evitaran una segunda matanza en tan poco tiempo.