La humilde quinua, una planta que durante miles de años ha alimentado a los pueblos andinos y hoy es vista como un puntal para erradicar el hambre y garantizar la seguridad alimentaria, celebra en 2013 su Año Internacional a instancias de Bolivia y Perú.

Son muchas y variadas las razones de este reconocimiento de la quinua (Chenopodum Quinoa Willd.), que se originó en Los Andes hace 7.000 años y fue uno de los alimentos clave de los habitantes de los imperios tiahuanacota e inca, según la fundación boliviana Proimpa.

En primer lugar es el único alimento vegetal que posee todos los aminoácidos esenciales, oligoelementos y vitaminas y no contiene gluten, según un informe técnico presentado ante la FAO por Bolivia, el mayor productor y exportador de quinua.

Además, tiene una extraordinaria adaptabilidad. Puede crecer con humedades relativas desde 40 hasta 88 % y soporta temperaturas desde menos 4 grados centígrados hasta 38 grados.

Otra de las ventajas de esta planta de la familia de las amarantáceas, comestible y medicinal, es que es eficiente en el uso de agua, es resistente a la falta de humedad del suelo, y permite producciones aceptables con precipitaciones de 100 a 200 milímetros.

Por otro lado, tiene un bajo costo de producción, cuenta con más de tres mil variedades o ecotipos, tanto cultivadas como silvestres, y ya hay desarrollados varios productos derivados, como insuflados, harinas, fideos, hojuelas, granolas y barras energéticas de quinua.

Hasta ahora están poco desarrollados otros productos más elaborados o cuya producción requiere del uso de tecnologías más avanzadas, como es el caso de la extracción de aceite de quinua, el almidón, la saponina, colorantes y concentrados proteicos, que interesan a la industria química, cosmética y farmacéutica.

Los principales productores son Bolivia (46 % de la producción mundial), Perú (42 %) y Estados Unidos (6 %), seguidos de Ecuador y Canadá, pero también hay cultivos en Colombia, Argentina y Chile.

Actualmente se está cultivando en varios países de Europa y de Asia con altos niveles de rendimiento, señalan los autores del informe que consideran que, por todo ello, este milenario cultivo "conlleva un importante valor estratégico para la seguridad alimentaria y nutricional de la humanidad".

La idea de dedicar un Año Internacional a la Quinua partió de Bolivia, recibió el apoyo de Perú y fue aprobada en 2011 por la Asamblea General de la ONU.

El presidente boliviano, Evo Morales, y la primera dama peruana, Nadine Heredia, esposa del presidente Ollanta Humala, asistirán el miércoles 20 de febrero al lanzamiento del año en la sede de la ONU, en Nueva York, y serán nombrados sus embajadores especiales por el titular de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el brasileño Jose Graziano da Silva.

Con el lema de "Un futuro sembrado hace miles de años", el año internacional reconoce no solo el alto valor de la quinua sino a los pueblos andinos que "han mantenido, controlado, protegido y preservado ese grano como alimento para generaciones presentes y futuras gracias a sus conocimientos tradicionales y prácticas de vida en armonía con la madre tierra y la naturaleza".

Ante el desafío de alimentar a la población del planeta en un contexto de cambio climático, la quinua aparece como una alternativa "especialmente en aquellos países donde la población no tiene acceso a fuentes de proteína o donde las condiciones de producción son limitadas por la escasa humedad, la baja disponibilidad de insumos y la aridez".

La NASA, la agencia espacial de EE.UU., también sabe de las bondades de la quinua y por eso la incluye en la dieta de los astronautas, según relató a Efe otro de los invitados a la ceremonia que tendrá lugar mañana en Naciones Unidas, el diplomático boliviano retirado Fernando Lazcano Dunn, residente en Los Ángeles.

Lazcano Dunn asistirá junto a su esposa, Ingrid Hirstin, creadora en 2006 de la empresa Andean Dream, dedicada a la importación de la variedad llamada "quinua real", sembrada y procesada en comunidades rurales bolivianas.

"La NASA preparaba la quinua de manera líquida para la tripulación de los transbordadores espaciales porque tiene un alto contenido de proteína, fibra, vitaminas, minerales y aminoácidos, que combinados generan energía en el organismo", explicó Hirstin.

"Además, si en el futuro la NASA necesita sembrar plantas comestibles como parte del programa de Ecosistemas Controlados de Apoyo a la Vida en el espacio, la quinua se encuentra en esa lista por su alto valor nutritivo", agregó la empresaria.

Pero la quinua no solo es saludable, también es rica y se usa en una gran variedad de platos en Perú y Bolivia.

De las mesas populares ha pasado a los grandes restaurantes y hasta los grandes banquetes.