La policía y la Fiscalía General investigan la muerte de una activista quien apareció muerta el sábado en su residencia, en lo que aparentemente fue un suicidio.

Angélica Bello, de 45 años y quien era directora de la Fundación Nacional Defensora de los Derechos Humanos de la Mujer, fue encontrada el sábado por la noche muerta en uno de los cuartos de su residencia de un tiro en la boca con una pistola 9 milímetros, dijo en la jornada en diálogo telefónico el coronel Alfredo Cogollo, subcomandante de la policía en el departamento de Cesar, al norte del país.

Bello, quien contaba con dos escoltas oficiales debido a amenazas de distintos grupos armados, estaba radicada en la localidad de Codazzi, departamento del Cesar, unos 615 kilómetros al norte de Bogotá, añadió el oficial en entrevista telefónica.

"Angélica, presionada por su dolor y tal vez por amenazas, no pudo más y, según todo parece indicar, se quitó la vida el fin de semana", dijo el presidente Juan Manuel Santos el martes en un acto en Bogotá.

Angélica "que había sufrido ella misma la violencia y la agresión sexual por parte de paramilitares, como me impresionó la forma en la que describía su situación, hizo énfasis especialmente en la necesidad de que las mujeres víctimas de este tipo de agresiones contaran con un acompañamiento psicosocial. Insistía mucho en eso", agregó Santos, quien conoció a la activista hace un mes en la casa de gobierno durante un encuentro del sistema o comité nacional de atención y reparación de víctimas del conflicto armado.

Tanto la policía como la Fiscalía General tratan de determinar exactamente lo ocurrido porque aparentemente la mujer usó el arma de dotación de uno de los dos escoltas que tenía y que eran del sistema de protección oficial del Ministerio del Interior debido a amenazas contra su vida que había recibido de distintos grupos armados ilegales como Los Rastrojos.

Las versiones del suicidio provienen de una de las hijas de la activista y del escolta que estaba en la casa, agregó el coronel Cogollo.

Maritza Escobar, directora del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía, sólo indicó telefónicamente que hacían averiguaciones.

Olga Amparo Sánchez, miembro de la llamada Casa de la Mujer, una organización no gubernamental de defensa de derechos de la mujer y con la cual colaboró Bello, dijo en diálogo telefónico que la activista fue víctima de agresiones sexuales por parte de paramilitares en Cesar en años pasados, pero que carecían de otros detalles.