Antes de que comience una nueva ronda de diálogos entre el gobierno colombiano y las FARC, el vicepresidente Angelino Garzón sostuvo que esa guerrilla conspira contra el proceso y dijo que cada acción de los rebeldes es un disparo contra las negociaciones.

En una entrevista con The Associated Press en su despacho, el alto funcionario destacó la gallardía del presidente Juan Manuel Santos para buscar una salida dialogada al conflicto con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pero advirtió que para llegar a un acuerdo se necesitan dos partes igualmente interesadas.

"La guerrilla a veces le dispara a la paz", señaló Garzón sentado en su oficina en el centro de Bogotá y detalló que "cada secuestro, cada mina antipersona, cada reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes y cada acción de las FARC" es un tiro de muerte contra el proceso.

"Quien más está conspirando contra la paz es la propia guerrilla de las FARC", enfatizó. "No se puede construir en medio de tantas acciones terroristas contra la población civil colombiana. Es una manera contra-revolucionaria de encarar la paz".

Entre algunos de los hechos a los que se refirió el vicepresidente están los asaltos rebeldes a la fuerza pública en las últimas semanas, que dejaron varios militares y policías muertos; los ataques contra la infraestructura petrolera, la instauración de paros armados en algunas zonas del país y el secuestro de uniformados y civiles nacionales y extranjeros.

El 15 de febrero las FARC liberaron a dos policías que mantuvieron cautivos por 20 días. En la misma jornada, el también rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN) soltó a tres colombianos y dos peruanos.

Informado de las liberaciones, Garzón las consideró positivas e instó especialmente al ELN a poner en libertad "sin condiciones" a dos ciudadanos alemanes, plagiados en noviembre. A ellos se suma un canadiense que tampoco entregaron en las últimas horas.

Opinó que una eventual mesa de negociación con el ELN debe instalarse por separado a la que el gobierno lleva a cabo actualmente con las FARC en La Habana y en la que este lunes se retomará una nueva ronda de diálogos para seguir discutiendo sobre asuntos agrarios, el primero de los temas pactados por las partes.

Garzón, de 65 años, insistió que sigue considerando la posibilidad de renunciar al cargo de vicepresidente debido a su estado de salud, aquejado por las lesiones que le dejó un accidente cerebrovascular sufrido en junio y un tratamiento para enfrentar un tumor cancerígeno no agresivo en la próstata.

Confirmó a la AP que no acompañará al presidente Santos en una eventual reelección, a partir de agosto de 2014.

"Yo no aspiro a ser fórmula vicepresidencial de nadie", anotó, "porque la vicepresidencia es un cargo simbólico y a esta altura de mi vida me queda muy mal tener cargo simbólico".

Agregó que quiere "tener cargos públicos donde le pueda ayudar más a la gente. y creo que puedo hacerlo más desde un gobierno local o regional".

Al ser consultado sobre si uno de los cargos a los que aspiraría sería la Alcaldía de Bogotá, el segundo cargo más importante en Colombia, o a la administración de Cali, capital de Valle del Cauca, del que es oriundo, declinó contestar argumentando que podría ser objeto de investigación por parte de organismos de control debido a su condición de funcionario público.