Cientos de palestinos bloquearon carreteras y participaron en marchas por Cisjordania el lunes para protestar por la situación de miles de compatriotas presos en las cárceles israelíes y exigir la libertad de cuatro detenidos en huelga de hambre.

Entre los cuatro se encuentra Samer Issawi, de 35 años, cuya salud se deterioró gravemente después de haber hecho huelga de hambre intermitentemente durante más de 200 días. Los cuatro estaban en condición estable, afirmó una portavoz de la autoridad correccional israelí, Silvan Weizman.

Israel mantiene presos a unos 4.500 palestinos por cargos que van desde tirar piedras hasta lanzar ataques mortíferos. Su encarcelación es una cuestión delicada para los palestinos, que los consideran héroes en la lucha por su liberación.

Cientos de hombres y mujeres en la ciudad de Hebrón portaron banderas amarillas, rojas y blanquinegras de diferentes facciones palestinas. Otros manifestantes exhibieron fotos de sus seres queridos encarcelados.

"¡Libertad a los prisioneros!", repitieron.

Cerca de la ciudad bíblica de Belén, las fuerzas israelíes persiguieron a los manifestantes que bloquearon una carretera importante en Cisjordania. Los soldados los corrieron con garrotes y les arrojaron granadas de gases lacrimógenos y granadas de aturdimiento.

No se informó de heridos. Una portavoz militar dijo que los soldados respondieron después de ser apedreados.

En la ciudad de Ramala, unos 50 activistas participaron en una manifestación frente a una oficina de las Naciones Unidas. Otra se efectuó en la ciudad norteña de Naplusa.

De los cuatro presos en huelga de hambre, Issawi se ha negado a recibir alimentos intermitentemente durante 200 días. Fue hospitalizado durante el fin de semana cuando se desvaneció, pero mejoró al recibir una inyección intravenosa con vitaminas y minerales, dijo un abogado de los cuatro, Jawad Boulous.

Otro prisionero, Ayman Sharawneh, rechazó alimentos durante 70 días. Interrumpió su huelga de hambre por un mes y la reanudó hace dos semanas, dijo la portavoz del servicio correccional. Los otros dos se han negado a alimentarse desde que fueron encarcelados hace casi tres meses, agregó.

Los cuatro se niegan a recibir tratamiento en un hospital porque no quieren ser esposados de pies y manos a las camas del hospital, como les han hecho en el pasado, dijo Anat Litvin, de Médicos por los Derechos Humanos-Israel.