Miles de palestinos se han registrado como nuevos votantes en Cisjordania y Gaza, en un proceso que concluye hoy, y con la esperanza de que puedan celebrarse las primeras elecciones generales en más de siete años y se consolide la reconciliación entre las dos facciones palestinas, Fatah y Hamás.

"En 2006 tenía 15 años y por tanto no tenía derecho a voto, he venido porque creo que solo con la democracia podemos cambiar nuestra realidad", dijo a Efe Nuha Ferwana, estudiante universitaria de Gaza y una de los más de 200.000 nuevos votantes registrados.

El proceso comenzó en Cisjordania y Gaza el pasado 11 de febrero de cara a unas elecciones aún sin fecha que, no obstante, están contempladas en el acuerdo de reconciliación alcanzado en mayo de 2011 por los movimientos nacionalista Al Fatah e islamista Hamás.

Un acuerdo que, a juzgar por otros anteriores, no tiene demasiadas perspectivas de salir adelante, pero que establece la convocatoria de elecciones como mecanismo central para resolver las profundas divisiones que separan a los dos principales partidos palestinos desde 2007, cuando los islamistas se hicieron con el control de la franja de Gaza por las armas.

Desde entonces, con la mediación de Egipto, ambos han negociado sin éxito en varias ocasiones la reunificación del territorio palestino bajo una misma autoridad y en las últimas semanas han dado pasos concretos para la aplicación del acuerdo.

"Las elecciones son la mejor forma (de resolver la división), mejor que seguir un diálogo infructuoso", agrega Ferwana, de 23 años y quien cree que los dirigentes a cargo de ambos gobiernos "deben dar al pueblo sus derechos para completar el proceso de la a A la Z".

Las últimas elecciones presidenciales en la Autoridad Nacional Palestina (ANP), en las que venció Mahmud Abás, se celebraron en 2005 a la muerte del histórico líder Yaser Arafat, mientras que un año después el movimiento islamista arrolló a Al Fatah en las legislativas, lo dio lugar a unos niveles de tensión política que acabaron con la expulsión de Gaza de los nacionalistas.

Hamás prohibía desde entonces que la Comisión Electoral registrase a los votantes de la franja, proceso que se hizo por última vez en 2007 y lo que explica, según la Comisión, que ahora lo hayan hecho más de 150.000 personas, en comparación con los alrededor de 47.000 en Cisjordania, donde el censo es actualizado año tras año.

Naji Shurab, profesor de Ciencia Política en la Universidad Al Azhar de Gaza, cree que al permitir el registro de votantes el gobierno islamista tuvo un "gesto de buena voluntad", lo cual "no significa que el problema de la reconciliación se haya resuelto".

"Está claro que hay grandes diferencias. Abás quiere elecciones y formar un gobierno de unidad, mientras que Hamás aboga por elecciones al Consejo Nacional Palestino (parlamento de la OLP en el exilio) y aplazar un año las presidenciales y legislativas (en la ANP)", explicó Shurab en declaraciones a Efe.

Unas divergencias ante las que, alentada por las revueltas árabes en los países de alrededor, la población palestina presiona con la exigencia de resolver el conflicto interno por la vía democrática, según los altos índices del registro.

"Hemos notado que las generaciones jóvenes quieren expresar su opinión en futuros procesos electorales y, por ello, han acudido a los centros de censo por toda Cisjordania y Gaza", dijo Hana Naser, el presidente de la Comisión Electoral.

El funcionario se muestra esperanzado de que el registro en ambos territorios sea el "primer paso" hacia una reconciliación que "facilite el camino a unas elecciones que todos los palestinos desean".

Menos optimista es Baha Jalifa, universitario de Gaza de 21 años, para quien las elecciones no resolverán precisamente los problemas de la población palestina.

"Hablan de la Primavera Árabe, de democracia en el mundo árabe y del final de los viejos regímenes, pero mirad lo que ha ocurrido: las elecciones llevaron al poder a los islamistas en Túnez y Egipto, y ahora tienen más problemas e intranquilidad que antes", afirma.

Jalifa opina que Hamás y Al Fatah deberían resolver sus divergencias y poner fin a la división, además de solventar los problemas sociales, políticos y económicos que aquejan a la población de Cisjordania y Gaza, antes de convocar unas elecciones.

Ideológicamente irreconciliables, los dos movimientos palestinos han entrado en 2013 con la aparente intención de ir a comicios tres meses después de finalizado el censo electoral, un objetivo que puede depender también de si se reinician las negociaciones de paz con Israel.

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Por Nuha Musle y Saud Abu Ramadán