Los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) analizan hoy en Bruselas la posibilidad de relajar o levantar parcialmente el embargo de armas que pesa sobre Siria con el fin de que los países que lo deseen puedan facilitar equipos a la oposición.

La idea es defendida con insistencia por el Reino Unido, que cuenta con el apoyo de países como Francia e Italia, pero con la oposición frontal de otros socios.

Londres, que asegura no haber decidido por ahora si suministraría armas a grupos de oposición moderados, considera que la UE no debe atar a los Estados miembros con este embargo y solicitará una excepción amplia para beneficio de los rebeldes, según fuentes diplomáticas.

Sin embargo, hay una "amplia mayoría" de Gobiernos contrarios a la idea, por considerar que sería peligroso permitir la introducción de más armamento en Siria y por creer que Europa perdería autoridad moral para reclamar a otros países, como Rusia, que dejen de suministrar material militar al Gobierno de Bachar al Asad.

La decisión exige la unanimidad de los Veintisiete, pero también lo requiere la prórroga de todo el régimen de sanciones contra Siria, que caduca a final de mes.

Si los Estados miembros no logran un consenso, el 1 de marzo dejarían de estar en vigor todas las importantes sanciones impuestas a Damasco desde el principio del conflicto, principalmente de tipo económico, comercial y diplomático.

Todos los países de la UE quieren que continúe ese régimen, por lo que fuentes comunitarias descartan que la división sobre el embargo de armas ponga en peligro el resto del paquete.

En cualquier caso, y dadas las diferencias, no se espera que hoy se tome una decisión final, sino que los ministros traten de lograr un acuerdo político que debería ser ratificado posteriormente.

Además, los ministros de Exteriores repasarán la situación en Mali y tienen previsto aprobar el despliegue oficial de la misión de formación europea.

El operativo, que servirá para entrenar a varios batallones del Ejército maliense y para reformar sus estructuras de mando, cuenta con el visto bueno de los Veintisiete, que sin embargo han tenido problemas a última hora para conseguir de los Gobiernos todos los efectivos y materiales necesarios.

En total serán unos 500 hombres los que se desplazarán al país africano y se espera que puedan comenzar con el entrenamiento a principios de abril.

España ha ofrecido hasta 50 efectivos, de los cuales unos 30 podría formar parte del contingente que se ocupará de proteger a la misión de formadores.