La excandidata presidencial colombiana Íngrid Betancourt, quien fue rehén de las FARC durante seis años (2002-2008), apoyó hoy los diálogos de paz que esa guerrilla y el Gobierno de Colombia mantienen desde noviembre pasado en La Habana.

"Vamos para adelante. Cerremos filas en torno al proceso de paz", dijo Betancourt en una entrevista con RCN La Radio, al respaldar las condiciones en las que está celebrando este proceso de paz, que sólo prevé declarar un cese el fuego bilateral cuando se haya logrado acordar el fin del conflicto.

"A mí me parece que si nosotros queremos adelantar el proceso de manera segura y eficaz tenemos que hacerlo en medio de la guerra porque cualquier incidente va a ponerlo en riesgo", comentó Betancourt antes de observar que esas condiciones "hacen que las partes sientan realmente la urgencia de paz".

La franco-colombiana apuntó que "hay que aprender de las lecciones del pasado" y recordó que en las frustradas negociaciones del Caguán entre 1998 y 2002, cuando se desmilitarizó una zona del tamaño de Suiza en el sur del país, "los resultados fueron negativos".

"Un suceso puntual de guerra ponía en jaque todo el proceso", comentó en referencia a los hechos que lo debilitaron en varias ocasiones hasta que las FARC secuestraron un avión e hicieron cautivo al senador Jorge Eduardo Gechem, detonante para que el entonces presidente Andrés Pastrana le pusiera fin al diálogo.

El secuestro de Betancourt y de su fórmula vicepresidencial, Clara Rojas, tuvo lugar el 23 de febrero de 2002, precisamente después del cierre de las negociaciones del Caguán, cuando se dirigía a un acto convocado por Pastrana para celebrar la retoma del Ejército de ese área de despeje.

Aunque afirmó que a su juicio "las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sí quieren negociar la paz", explicó que se trata de "una organización jerarquizada pero lo que puede suceder en las regiones no es propiamente del control del Secretariado", máximo órgano de gobierno insurgente.

"Es muy difícil para las FARC adelantar un proceso de una manera unificada. Así como en el país hay personas interesadas en que el conflicto se mantenga, esto también sucede al interior de las FARC", opinó.

Lo importante es que las partes sepan "negociar en la guerra".

"Los negociadores están haciendo historia; no pueden quedar con el dolor de no haber sido tan grandes como Colombia los necesita", dijo, en un día en que los delegados de la guerrilla y el Gobierno retomaron el sexto ciclo de conversaciones en La Habana.

La excandidata a la Presidencia identificó como "uno de los puntos sensibles que tienen los negociadores" la forma de conjugar paz, perdón y justicia.

Y consideró positivas las críticas de los opositores del proceso, como el expresidente Álvaro Uribe, pues "ayuda a una paz de calidad y no una paz pegada con colbón (pegamento)".

Asimismo, recomendó no obligar a los guerrilleros a pedir perdón ni a plantear una desmovilización. "Tenemos que ser generosos y debemos abrirles la posibilidad de hacer política porque es esencial", dijo.

También deseó: "Qué bueno sería ver a 'Iván Márquez' (número dos y jefe negociador de la guerrilla) aportando soluciones al problema de los hospitales en Colombia".