Uno de los etarras considerados de posiciones más duras, Garikoitz Aspiazu Rubina, "Txeroki", lamentó hoy en nombre de la organización terrorista "el daño causado" a las personas afectadas por sus acciones, pero sólo a las que "no tenían nada que ver" con lo que denominan el "conflicto vasco".

Aspiazu Rubina aprovechó la tribuna de la apertura del juicio ante el Tribunal de lo Criminal de París en el que va a ser juzgado durante cuatro semanas, junto a otros nueve presuntos etarras, para reafirmar la voluntad de ETA de negociar con las autoridades de España y Francia "las consecuencias del conflicto".

Dirigiéndose en concreto al Gobierno francés, reiteró su demanda para hablar de "las fórmulas y los plazos" de su desarme, del "desmantelamiento de sus estructuras armadas" con la desmovilización de sus miembros, el retorno de los presos al País Vasco y la "desmilitarización" con la "readecuación" de las fuerzas armadas allí.

Igualmente dijo que la banda acepta hablar "de las víctimas y de las personas que han sufrido daños por la confrontación", aunque a la hora de reconocer culpas limitó el alcance de las disculpas a los que "sin tener ninguna responsabilidad en este conflicto, sufrieron daños por la actividad de ETA".

Es más, en el texto leído en francés "Txeroki" hizo hincapié en que en ocasiones habían tenido que tomar "decisiones desagradables" dados sus "medios populares" y el hecho de que luchan "contra dos Estados opresores", en alusión a España y Francia.

Para convencer de sus intenciones, el que según los investigadores franceses fue el jefe militar de ETA desde abril de 2005 hasta su captura en noviembre de 2008, aseguró que la declaración del 20 de octubre de 2011 sobre el abandono definitivo de la actividad armada es un "compromiso real, no es una estratagema".

Sin embargo, los investigadores franceses no están convencidos de esa buena voluntad, como lo puso de manifiesto en la audiencia de la tarde el comandante de la Subdirección Antiterrorista (SDAT), Stéphane Durey, que destacó que la continuación de la actividad clandestina de ETA en Francia "está en contradicción" con las declaraciones y los comunicados de la organización terrorista en los dos últimos años.

"ETA dispone aún de capacidades operativas importantes", lo que se traduce en armas, material explosivo, documentos falsos o miles de placas para falsificar matrículas, señaló Durey, que poco antes había indicado que "en Francia ignoramos sus intenciones exactas en cuanto a sus objetivos".

El oficial antiterrorista francés insistió en mostrarse "prudente" ante los pronunciamientos de la banda, en primer lugar porque el cese de la actividad armada "se limita al territorio español", pero no a Francia donde, aunque en menor cuantía, siguen en particular los robos de coches.

Y agregó que su prudencia se basa además en que "no estamos a resguardo del surgimiento de una disidencia", en referencia a una posible vuelta a los atentados.

Sobre ese punto, recordó que en el pasado ETA había recompuesto sus arsenales durante las treguas e incluso en las de 2006 había planificado atentados que se cometieron en los dos años siguientes.

La izquierda independentista vasca (abertzale), que quiso estar presente en el inicio de este juicio con sus portavoces Xabi Larralde, Maribi Ugarteburu y Txelui Moreno, calificó el contenido del texto leído por "Txeroki" como "muy importante y muy positivo", en particular porque a su juicio demuestra que ETA "se pronuncia por vías exclusivamente dialogadas".

Ugarteburu hizo alusión en particular al "reconocimiento del dolor causado" y reiteró su "petición más sincera a los dos gobiernos", español y francés, "para que comiencen a dar pasos en esa dirección hacia la paz", "hacia la resolución dialogada".

El Tribunal de lo Criminal de París, al que los que se sientan en el banquillo negaron toda legitimidad para juzgarlos -como es habitual por parte de los etarras- deberá determinar su eventual responsabilidad en el secuestro de una familia guipuzcoana en agosto de 2007 en las Landas (suroeste de Francia).

Ese secuestro tenía como objetivo sustraerles su furgón para usarlo como coche bomba en un atentado, finalmente fallido, que debía haberse cometido en Oropesa del Mar, en la costa de Castellón.

Ese mismo procedimiento del secuestro y robo de un vehículo con matrícula española fue el que ETA utilizó para cometer el atentado mortal del aeropuerto de Barajas en diciembre de 2006, que marcó el fin del alto el fuego, y cuya decisión se atribuye a "Txeroki".