La destrucción de decenas de túneles de contrabando entre Egipto y Gaza por fuerzas egipcias ha agravado la maltrecha situación de la franja y decepcionado a los gazatíes sobre las expectativas abiertas tras el ascenso de los islamistas al poder en el país vecino.

"Las medidas emprendidas recientemente por el Ejército egipcio ha influido en el negocio de los túneles, y afecta a la entrada de productos y bienes en la franja", denunció a Efe Abu Hani, propietario de uno de los subterráneos que cruza de Gaza al Sinaí.

De 39 años, Abu Hani fue testigo hace unos días de cómo fuerzas egipcias al otro lado de la frontera de Rafah inundaban varios túneles con aguas residuales, entre ellos el de su propiedad.

"No sólo inundaron el túnel, también introdujeron explosivos que detonaron después para impedir que todo tipo de bienes de contrabando entren en la franja", aseguró.

Algunos testigos confirmaron a Efe haber oído explosiones esta última semana en toda la zona alrededor de Rafah, donde se concentra la mayor parte de los túneles que hay bajo la frontera.

"La mayoría en los barrios de Al Salam y Al Barazil han sufrido graves daños a causa del agua bombeada al interior desde el lado egipcio", manifestó Ahmed Barhum, residente en una zona fronteriza donde cientos de carpas ocultan los accesos subterráneos.

La blanda tierra de la zona y el bloqueo que Israel impuso a Gaza en 2007, cuando el movimiento islamista Hamás se hizo con el control de la franja por la fuerza, propició la apertura de miles de estos pasadizos.

Por ellos ha pasado ganado, vehículos despiezados, combustibles y productos de primera necesidad con los que abastecer al millón y medio de habitantes de la franja, en algunos momentos, con hasta un tercio de sus necesidades.

Pero su rentabilidad se vio menguada cuando Israel, para suavizar las críticas internacionales a raíz del violento asalto a la Flotilla de la Libertad, alivió el bloqueo en 2010.

Desde entonces, muchos más productos entran en Gaza por el paso de Kerem Shalom y sólo quedan en vigor medidas excepcionales para armas y una amplia gama de productos de doble uso, entre ellos cemento, gravilla y acero, que siguen entrando de "contrabando" en una actividad alentada por el gobierno de Hamás.

Los túneles que no cerraron han quedado desde hace unos meses en el punto de mira del Gobierno egipcio.

"Podría haber hasta 500", declaró a la agencia palestina Maan el coronel egipcio Ahmed Mohamed Ali, al confirmar la existencia de una operación para la detección y destrucción de los pasadizos.

Cada túnel, a decir del militar, tiene varias salidas, muchas por viviendas egipcias y por ello les es difícil detectar su número exacto.

En la operación que comenzó la semana pasada Egipto ha descubierto unos 225 túneles, pero no es ni mucho menos la primera.

Los vecinos de la zona aseguran que empezó después de que dieciséis soldados egipcios fueron asesinados por milicianos islamistas en agosto de 2012, en una zona limítrofe del Sinaí con Israel y Gaza.

Egipto cree que los atacantes salieron de la franja por los túneles -una acusación que Hamás rechaza- y desde entonces ha demolido más de 150.

Esta actividad, que de forma indirecta apoya la del Ejército israelí contra el contrabando de armas, decepciona a no pocos vecinos de Gaza, donde se esperaba que el presidente islamista, Mohamed Mursi, abriera de par en par sus fronteras.

"El Gobierno de Hamás está dispuesto a cerrar todos los túneles si el bloqueo es levantado completamente y los pasos fronterizos son abiertos", afirmó Taher al Nunu, portavoz del movimiento islamista, en un comunicado en el que eludió criticar a Egipto, del que Gaza depende como puerta hacia el mundo.

Mursi ordenó abrir la terminal de Rafah al paso de palestinos tras llegar al poder, pero las mercancías legales que se dirigen a la franja aún deben pasar por Israel.

"No nos quedaremos de brazos cruzados, y si Egipto e Israel destruyen los túneles, cavaremos más hasta que levanten el bloqueo impuesto a Gaza hace más de seis años", manifestó Abu Hani desafiando los peligros que supone trabajar a decenas de metros de profundidad con la amenaza de ser inundado.

Un reciente informe del grupo de derechos humanos Al Mizan revela que unos 230 palestinos perdieron la vida en los túneles como consecuencia de accidentes, bombardeos israelíes o, más recientemente, las inundaciones que de ellos efectúa Egipto, si bien nadie en Gaza está interesado en ponerle fin a una actividad de la que todos se benefician.

Además de ofrecer trabajo en la paupérrima franja, donde el paro supera el 50 por ciento, los pasadizos son la principal fuente tributaria del gobierno de Hamás, que cobra un porcentaje del valor de los bienes que pasan por ellos.

También tiene con ellos acceso a un combustible mucho más barato que el que antes compraba a Israel, a materiales prohibidos y armas para sus milicias.

HASH(0xa017080)

Saud Abu Ramadán